La llegada de la Semana Santa no solo trae consigo un tiempo de reflexión y descanso, sino también una de las tradiciones gastronómicas más ricas y variadas del año.
Debido a la costumbre de la abstinencia de carnes rojas (especialmente el Miércoles de Ceniza y los viernes de Cuaresma, incluyendo el Viernes Santo), el pescado, los mariscos y los vegetales se convierten en los protagonistas de la mesa.
A continuación te presentamos los mejores platillos que puedes degustar en esta Semana Santa.
Los clásicos del Mar
El pescado es el rey indiscutible de esta temporada. Algunas opciones populares incluyen:
- Pescado a la Vizcaína: Un clásico, especialmente el bacalao, preparado con jitomate, aceitunas, alcaparras y chiles largos.
- Ceviches y Aguachiles: Ideales para el clima cálido; pueden ser de pescado, camarón o incluso opciones veganas como setas o palmitos.
- Pescado Frito o al Sarandeado: Muy común en las zonas costeras, acompañado de ensalada fresca y arroz.
- Tortitas de Camarón con Nopales: Un platillo tradicional en México que utiliza camarón seco molido y se baña en una salsa de chile rojo.
Guisos con legumbres y vegetales
Para quienes buscan opciones sin carne pero muy nutritivas, las legumbres son esenciales:
- Potaje de Vigilia: Un guiso robusto a base de garbanzos, espinacas y, habitualmente, bacalao o huevo duro.
- Habas verdes o secas: Preparadas en sopa o con nopales y cilantro.
- Lentejas con verduras: Una opción económica y reconfortante.
- Chiles Rellenos: De queso, atún o frijoles, capeados y bañados en caldillo de jitomate.
¿Qué hay del postre en Semana Santa?
La Semana Santa no estaría completa sin sus postres cargados de historia:
- Capirotada: Un postre mexicano hecho con capas de pan tostado, miel de piloncillo, queso, pasas, nueces y a veces frutas. Cada ingrediente tiene un simbolismo religioso.
- Torrijas: El dulce estrella en España; rebanadas de pan empapadas en leche o vino, rebozadas en huevo, fritas y espolvoreadas con azúcar y canela.
- Arroz con Leche: Un clásico que nunca falla, servido frío o tibio con un toque de canela.
