
La Fórmula 1 vivió un momento de tensión durante el Gran Premio de Bahréin 2026, disputado en el circuito de Sepang, Malasia, luego de que una falla de software afectara a varios monoplazas y obligara a retrasar el inicio de la competencia.
El problema se presentó durante la vuelta de formación, cuando varios pilotos experimentaron una pérdida inesperada de potencia al circular a velocidades muy bajas en condiciones de pista mojada. La situación afectó a competidores como Max Verstappen, Lewis Hamilton y Oliver Bearman, quienes tuvieron dificultades para recuperar el funcionamiento normal de sus autos.
Ante el caos en la pista, la dirección de carrera mostró la bandera roja y los equipos tuvieron que esperar mientras se preparaba e instalaba una actualización de software. El procedimiento provocó un retraso considerable antes de que finalmente comenzara la competencia.
La falla encendió las alarmas entre los pilotos, quienes cuestionaron la complejidad de las unidades de potencia de 2026 y la dependencia de los sistemas electrónicos para controlar el rendimiento de los monoplazas.
Lando Norris y Sergio Pérez lanzan fuertes críticas
Uno de los pilotos más contundentes fue Lando Norris, quien calificó el problema como algo horrible y consideró que el incidente demuestra los inconvenientes de depender demasiado de los sistemas electrónicos en la Fórmula 1.
El británico incluso aprovechó la situación para cuestionar el rumbo tecnológico de la categoría, especialmente por la influencia que tienen los componentes eléctricos en el comportamiento de los autos.

Por su parte, Sergio Pérez, piloto de Cadillac, describió la experiencia como si estuviera conduciendo un kart de alquiler que se había quedado sin potencia. El mexicano explicó que pisaba el acelerador, pero el monoplaza no respondía como debía.
Pérez también fue contundente al valorar lo sucedido y consideró que lo ocurrido era totalmente inaceptable para una categoría que representa la máxima expresión del automovilismo.
Oliver Bearman, de Haas, también manifestó su sorpresa. El británico explicó que el acelerador dejó de responder y que el motor permanecía funcionando a un régimen mínimo, una situación que calificó como aterradora porque estaba fuera de su control.
Oscar Piastri, por su parte, ironizó sobre el retraso provocado por un error informático, aunque señaló que sería injusto responsabilizar a alguien sin conocer primero una explicación completa del incidente.



