A pocos días del arranque de las grandes Ligas de Europa, Arsenal y Real Betis ofrecieron un amistoso que tuvo poco de relajado y mucho de examen final. En el Aviva Stadium de Dublín, el conjunto verdiblanco aprobó con nota al imponerse 3-1 sobre el campeón de la Premier League, que dejó más dudas que sonrisas en su prueba de preparación.
El equipo de Mikel Arteta salió con personalidad. Apenas transcurría el primer minuto cuando Gyökeres quedó mano a mano con Álvaro Valles, pero el guardameta respondió con una gran intervención. Parecía el aviso de una tarde cómoda para los ingleses, aunque el Betis tenía otros planes.
A los ocho minutos llegó el primer golpe. Un tiro de esquina encontró una mala salida de Kepa y Rodrigo Riquelme aprovechó el regalo para empujar el balón a la red. El Arsenal reclamó una supuesta falta, pero el marcador ya tenía dueño. Como si el balón llevara pintura verde y blanca, los dirigidos por Manuel Pellegrini comenzaron a controlar el encuentro.
El segundo tanto apareció al minuto 25 con una auténtica joya de Deossa. El mediocampista soltó un zurdazo directo al ángulo que dejó inmóvil a Kepa.
Pero qué golazo metiste, Nelson ???????????????? pic.twitter.com/MySgpYhUk0
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El Arsenal reaccionó gracias a Hincapié, quien descontó con un sólido remate de cabeza tras un tiro de esquina ejecutado por Tzolis. Sin embargo, la esperanza inglesa duró poco.
Antes del descanso, otro error en la salida del Arsenal terminó en los pies de Fornals. El español definió con gran categoría para colocar el 3-1 y coronar una primera mitad brillante, en la que además repartió dos asistencias.
Qué bueno es Pablo Fornals ????⚽️ pic.twitter.com/No3Tdywz94
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La segunda parte ofreció una lluvia de cambios, especialmente del lado de Arteta, que modificó prácticamente todo el equipo en busca de una reacción. Gabriel Jesús estuvo cerca del descuento en un par de ocasiones, mientras Isco dejó destellos de su calidad con un elegante remate de tacón que casi se convirtió en uno de esos goles que obligan a repetir la jugada varias veces.
El Betis nunca perdió el control. Administró la posesión, cerró los espacios y dejó pasar los minutos con tranquilidad.
El Arsenal buscó respuestas desde el banquillo, pero esta vez las soluciones parecieron quedarse atrapadas en el equipaje rumbo a Dublín.
