La Selección de Brasil ha maravillado durante décadas a los amantes del fubol, pues a través del “Jogo Bonito” derrocha calidad y magia, por eso hay generaciones que lograron consagrarse, una de ellas se dio durante el Mundial de Estados Unidos 94, cuando el equipo tenía a las ahora leyendas Cafú, Dunga, y Bebeto.
Para el torneo de aquel momento existía una enorme incógnita de quién podría ponerse como el máximo ganador de la competencia, pues Italia tenía tres trofeos, misma cantidad que el Scratch du Oro, por eso llegaban como los favoritos.
Inicia la carrera
Brasil apareció en el Grupo B donde tuvo que superar a Rusia (2-0) y Camerún (3-0), además que empató 1-1 con Suecia, por eso avanzó como líder; mientras que la Azzurra sufrió porque estuvo en el sector E, ahí debutó con un descalabro ante Irlanda (0-1), venció a Noruega (1-0) e igualó con México (1-1), por eso avanzó como uno de los mejores tercer lugar.
Sin margen de error
La escuadra que comandaba Carlos Alberto no tuvo problemas para echar al anfitrión Estados Unidos (1-0), después hizo lo propio con los Países Bajos (2-1) y nuevamente superó a Suecia (0-1). En tanto que los pupilos de Arrigo Sacchi avanzaron con el mismo marcador de 2-1 ante Nigeria, España y Bulgaria.
El partido de la grandeza
El Rose Bowl de los Ángeles fue el escenario donde los gigantes se dieron cita ante 94 mil espectadores que estaban ansiosos por descubrir quién lograba tomar la delantera en el palmarés. En el partido las principales figuras fueron los porteros Claudio Taffarel y Gianluca Pagliuca, así como los defensas que hicieron imposible que se movieran las redes.
Después de empatar a cero, todo se definió en la tanda de penales, donde Franco Baresi, Daniele Massaro y Roberto Baggio se convirtieron en los villanos de Italia al fallar los disparos, ya que Romario, Branco y Dunga hicieron efectivos sus turnos para así concretar la victoria 3-2 y con ello el cuarto título de Brasil.
