Christian Martinoli se ha convertido en ícono de la narración deportiva en México y a lo largo de su carrera ha pasado de narrar en televisión a incursionar en el formato de podcast. En entrevista con mediotiempo contó su experiencia como narrador, cómo ve a la afición mexicana justo a tres semanas del debut mundialista y por qué no narra los partidos de América en el estadio.
¿De tus inicios hasta ahora, cómo ha cambiado tu forma de narrar?
“Yo empecé narrando en la radio, en Toluca, escuchaba muchos años unos cassettes que mandaba mi papá de Argentina, cómo se narraba en Radio Rivadavia y a partir de ahí empecé a agarrar ese ritmo de radio de Argentina, luego empecé en la televisión.
“José Ramón me decía que narraba muy rápido, que gritara menos, no le hacía mucho caso. Después el mismo José Ramón me pidió que empezara a decir cosas distintas a lo que pasaba en el juego, que fuera yo más exagerado, que tuviera palabras para poder competir contra Enrique Bermúdez, el Perro, que era un ícono de la narración deportiva de nuestro país y que para TV Azteca era todo un tema poder competir contra Enrique, que dijera cosas distintas, que no le copiara y bueno desde el 2005 me pidió que cambiará radicalmente mi forma de narrar.
“No he dejado de narrar rápido, pero si el partido es muy aburrido como luego nos pasa en los Viernes Botaneros o en algunos moleros de la Selección buscamos tratar de entretener al público. En Azteca lo que buscamos es que el público esté entretenido, más allá del resultado. Hace 20 años que no escucho mucho la televisión deportiva para evitar que en el inconsciente se me quede alguna buena frase de algún colega y no la escucho”
¿Cómo es la sensación de narrar por primera vez un Mundial en México?
“Te lo podré decir después del primer partido, nunca he narrado un partido en el Estadio Azteca de Mundial. He narrado partidos de eliminatoria, juegos de Copa Libertadores para radio, me han tocado algunas finales del futbol mexicano, pero nunca un partido de la Selección Mexicana por Copa del Mundo.
“Como México siempre es local, en Sudáfrica, en Alemania, en Rusia, en Francia, en Brasil, México donde juega es local porque siempre hay más de la mitad del estadio de mexicanos pues ahora me imagino será un 95 por ciento de mexicanos”
“Dudo mucho que, si no se encuentra con un resultado positivo en el primer tiempo, va a abuchear al seleccionado mexicano. La gente en la capital del país es particular cuando ve los partidos de Selección en el Estadio Azteca, pero quiero comprender que muchos no han visto un Mundial en su casa, a mí me tocó verlo en el 86, tenía 11 años, estaba en plenitud de fan, un niño entre la primaria y la secundaria. Muchos estarán similar por ello. Yo creo que voy a encontrar una emoción cuando me dé cuenta que esté narrando un partido de Mundial en el Azteca”.
¿Te sorprende cómo ha ido cambiando la afición mexicana?
“La afición ha cambiado, en la capital del país es distinto. En provincia, como el equipo va poco, la gente es mucho más cálida con la selección. En Estados Unidos va por un sentido de pertenencia, van a la fiesta a sentirse más mexicanos, a llorar, a lo que vivían con sus abuelos, con su papá, o a los que nacieron allá, pero les hablan de México, algunos no hablan español, pero sienten esas raíces, van a sentirse mexicanos y no les importa. El espectáculo les importa poco, pero que gane México.
“Aquí la afición tiene altibajos muy marcados. Al minuto 5 están los olés, el murmullo al minuto 20; si no se va ganando hay un abucheo al medio tiempo. El ‘sí se puede, sí se puede’ si va perdiendo, el Cielito Lindo si va ganando, es una locura muy extraña, pero creo que va a ir cambiando en la inauguración con Sudáfrica”.
¿Cómo lidias con las redes sociales?
“Yo no quería entrar a las redes, pero por ahí de 2014 me empezaron a insistir que tenía que entrar, entré, luego me metí mucho al Twitter. En Instagram siempre me pareció un lugar feliz donde todo mundo pone fotitos y ese tipo de cosas. Cuando te llegan a insultar por Instagram, ahí es cuando sientes que es un poco más agresivo, suele pasar poco. En Twitter ya no publico mucho, ya no tengo interés en publicar cosas constantemente, tengo haters al por mayor, pero también tengo un montón de gente que le caigo bien o le gusta lo que hago. En los estadios me ha sorprendido mucho porque pasa Tigres, y hemos ido al Estadio de Puebla, de Toluca y la gente nos trata muy bien”.
Martinoli explicó por qué no va al estadio cuando se trata de narrar los juegos de América, salvo muy contadas excepciones.
“Claro, nunca voy, porque tampoco quiero ser un provocador en ese aspecto, nunca voy a un partido como local del América. Si tenemos un partido del América y nos toca pasar a una Final del América, el canal pagó esos derechos para tener una Final que no teníamos no vamos al estadio por una cuestión de seguridad. No quiero que la presencia de alguno genere que alguien se desubique y piense que es una provocación. Eso lo entendemos. Hay gente del América que le caigo bien, a la mayoría no. Está bien, nadie puede ser unánime, te vas haciendo la idea de que es así. procuro no leer comentarios, mucho menos cuando acaba el partido porque la gente está a flor de pie con las emociones, es un tema muy lúdico y pasional, la gente dice muchas cosas, a veces se meten con la familia, eso me parece exagerado, pero forma parte de una posición de un ente público”
Embajador de Don Julio para el Mundial
Martinoli compartió esta entrevista tras un evento en el que fungió como embajador de un tequila muy importante, una de las marcas que además patrocinará el Mundial en México.
“Para mí es un orgullo que Don Julio 70 me haya invitado, que sea patrocinador de la Copa Mundial de la FIFA 2026, esa es una cuestión que cuesta mucho trabajo conseguir para la marca. Han hecho un marketing para que uno tenga ese sabor que es el grito de emoción, que se quede en la garganta, que es la efusividad y por donde pase el calor o el frío del tequila. Para mí es un orgullo que una empresa de tanta importancia me haya elegido a mí, es un privilegio”, contó.
¿Cómo es tu relación de amistad con Luis García?
“Somos socios en muchas cosas fuera de la chamba, hemos hecho una gran cofradía, como dice Luis, social. No nos frecuentamos mucho fuera del trabajo porque nos vemos demasiado. Nos queremos mucho, nos respetamos bastante. Por supuesto que hemos tenido discusiones, pero Luisy yo arreglamos los temas de discusión en 3 minutos. Hablamos de frente las cosas, sabemos que somos más fuertes juntos que separados, entendemos quién viene de buenas y quién viene de malas.
“Todo mundo busca el bien común dentro de la empresa para que la gente salga contenta. Durante muchos años dijimos que no éramos amigos, pero en realidad sí somos amigos, lo que pasa es que ya no nos vemos fuera del lugar de trabajo. A un amigo lo ves fuera de tu chamba, pero con Luis, como convivimos tanto en algunos negocios y en trabajo, pues terminamos siendo socios comerciales y es un matrimonio corporativo que es una amistad evidentemente. Nos llevamos bien porque antes de pensar en una pelea pensamos en mantener una buena relación laboral, que esto conlleva una buena relación social”.
