La gestión de Nicolás Larcamón en las grandes vitrinas empieza a generar más dudas que certezas. Lo que debía ser una noche de autoridad en la Concacaf Champions Cup, terminó en una exhibición de vulnerabilidad para Cruz Azul. El 3-0 propinado por el LAFC no solo fue un golpe al marcador, sino una sacudida a la identidad de una "Máquina" que pareció quedarse sin combustible en territorio californiano.
Con un Heung-min Son encendido y un doblete implacable de David Martínez, el conjunto angelino desnudó las carencias defensivas de un cuadro celeste que, en palabras de su propio estratega, "ni las manitas metió".
"El desarrollo (en la vuelta) en México, en un estadio como el Cuauhtémoc, para estos jugadores va a ser muy difícil"
¿Qué dijo Nicolás Larcamón?
Tras el silbatazo final, Larcamón no buscó excusas. Con un semblante de autocrítica total, el argentino se puso frente a los reflectores para absorber la presión que hoy recae sobre sus dirigidos. Según el técnico, la estrepitosa caída fue producto de una lectura errónea de los tiempos y una fragilidad defensiva que en estas instancias se paga con la eliminación.
“Enfrentamos a un rival letal. No gestionamos bien el ritmo y, en este nivel, cada desatención es una sentencia. El dominio que pudimos tener fue estéril porque no lo reflejamos en el arco rival”
Pese al pesimismo que rodea al entorno cementero, Larcamón guarda un as bajo la manga: el factor localía. El estratega sabe que el cambio de aires a Puebla para la vuelta será un reto físico y mental para los estadounidenses. "El desarrollo en México, en un estadio como el Cuauhtémoc, para estos jugadores va a ser muy difícil", lanzó como advertencia, dejando claro que, aunque la herida es profunda, la serie aún tiene 90 minutos de vida.
Responsabilidad absoluta: Un técnico en el ojo del huracán
El bache es evidente. Tras el tropiezo ante Pachuca y este descalabro internacional, Cruz Azul suma una racha negativa justo cuando el calendario aprieta. Larcamón, lejos de señalar a sus futbolistas, decidió cerrar filas y asumir el rol de pararrayos ante las críticas.
"Soy el principal responsable de este trance. No podemos permitirnos esta inercia de resultados"
La revancha, sin embargo, no esperará hasta el 14 de abril. El destino le ha puesto un Clásico Joven frente al América en el horizonte inmediato. Con ambos equipos navegando en la irregularidad, el duelo ante las Águilas se presenta como el tanque de oxígeno que Larcamón necesita para demostrar que este proyecto todavía tiene dirección. La respuesta, como él mismo dice, tiene que ser inmediata o el crédito empezará a agotarse.
