Tras meses sin ser sede de un partido de futbol, el pasado sábado 28 de marzo el remodelado Estadio Banorte volvió a abrir su puertas para albergar el duelo amistoso entre la Selección Mexicana y Portugal, mismo que atrajo a miles de aficionados, de los cuales muchos vivieron el famoso 'precopeo' antes de ingresar al recinto deportivo.
En las inmediaciones del Coloso de Santa Úrsula varios comerciantes hablaron sobre las restricciones a las que se han enfrentado en los últimos meses —entre ellas la venta de bebidas alcohólicas— esto de cara a la Copa del Mundo 2026.
En entrevista con mediotiempo, tanto aficionados como vendedores de distintos comercios de las zonas aledañas al estadio compartieron las limitantes a las que se han enfrentado a la hora de vender, adquiri y hasta consumir este tipo de bebidas en los alrededores del recinto.
