La Copa del Mundo representa una gran oportunidad para que la Selección de Bélgica vuelva a pisar fuerte en el plano internacional y consolide el protagonismo que la ha caracterizado en la última década.
Para lograr romper los pronósticos en Norteamérica y superar las expectativas, el conjunto europeo ha depositado sus esperanzas en una de las mentes más brillantes del futbol moderno y una de las piezas que quedan de su llamada generación dorada: Kevin De Bruyne, la experiencia y liderazgo en la que confían plenamente los aficionados belgas.
¿Quién es Kevin De Bruyne?
Kevin De Bruyne nació en Drongen, Bélgica, y desde sus inicios mostró condiciones fuera de lo común en el KRC Genk. Tras un breve y complicado paso por el Chelsea, descolló futbolísticamente en la Bundesliga con el Werder Bremen y posteriormente en el Wolfsburgo, donde su espectacular rendimiento llamó la atención de los gigantes del continente.
Su gran nivel provocó que el Manchester City desembolsara una cifra millonaria por su fichaje, convirtiéndose bajo el mando de Pep Guardiola en el auténtico cerebro, motor e imán de títulos de un equipo histórico en Inglaterra y Europa; actualmente juega en el Napoli de la Serie A.
Su visión periférica y su golpeo de balón de corta y larga distancia lo posicionan año con año como uno de los máximos asistidores del futbol mundial.
El cerebro y capitán de los 'Diablos Rojos'
El camino de De Bruyne con la playera de los Diablos Rojos ha estado marcado por momentos memorables, siendo pieza fundamental para alcanzar el histórico tercer lugar en el Mundial de Rusia 2018. Tras el trago amargo de la edición anterior, se ha consolidado como el capitán y líder inamovible de la selección. Su capacidad para dictar el ritmo del encuentro, habilitar a los delanteros y buscar el disparo de media distancia le otorga a Bélgica una variante ofensiva de primer nivel, ideal para desatascar partidos de alta tensión.
Bélgica no solo busca tener una participación decorosa en este certamen, sino demostrar que está lista para pelear por el campeonato frente a las potencias mundiales. Para alcanzar ese objetivo, el cuadro europeo sabe que necesita la versión más desequilibrante, lúcida y cerebral de Kevin De Bruyne, quien salta a la cancha con la encomienda de ser el hombre que con su experiencia marque la diferencia.
