La Selección de Argentina selló su pase a la final tras imponerse 2-1 a Inglaterra en un duelo cargado de historia y emociones. Al finalizar el encuentro, los jugadores albicelestes protagonizaron un festejo eufórico junto a su afición, en una celebración que incluyó cánticos, lágrimas, abrazos y la exhibición de una bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas", lo que fue una nueva muestra de que no se trató de un partido más.
Apenas sonó el silbatazo final, Lionel Messi recorrió el terreno de juego para celebrar con sus compañeros. El capitán argentino abrazó a Nahuel Molina, quien había quedado señalado en la acción del gol inglés, además de compartir el momento con Julián Álvarez y Giuliano Simeone, este último visiblemente emocionado hasta las lágrimas.
Messi también tuvo un gesto deportivo con varios futbolistas ingleses, entre ellos Harry Kane, a quienes consoló tras la eliminación. En contraste, del lado británico, Anthony Gordon rompió en llanto mientras otros jugadores expresaban su frustración por la derrota.
Así fue la celebración de Argentina con dedicatoria a Inglaterra
La celebración continuó frente al sector donde se encontraba la afición argentina. Con Messi liderando los cánticos, todo el plantel se reunió para agradecer el apoyo de los hinchas, que respondieron con canciones y banderas tras la clasificación a la gran final.
Uno de los momentos más llamativos llegó cuando Lisandro Martínez sostuvo una bandera con el mensaje "Las Malvinas son argentinas", la cual posteriormente fue desplegada por Giovani Lo Celso cerca del punto penal. Desde las tribunas apareció otra manta con el mismo mensaje y un dibujo del archipiélago, reforzando el simbolismo del festejo, muy ligado a la guerra entre ambos países de 1982.
Durante la celebración también se escuchó el tradicional cántico de parte de la afición argentina dirigido a Inglaterra, al que varios integrantes del plantel se sumaron mientras continuaban los festejos sobre el césped.
Con la victoria, Argentina dejó en el camino a Inglaterra y aseguró su lugar en la final, en una noche marcada tanto por la intensidad deportiva como por las referencias históricas y políticas que acompañaron la celebración de la Albiceleste.
