La Copa del Mundo de Estados Unidos 94 se pintó de Verdeamarela casi por completo, pues en esa justa Brasil levantó el título y el premio al mejor jugador le correspondió a Romário de Souza, el “Depredador del área” que se levantó de muchas cosas adversas en su vida para triunfar.
El exdelantero de Brasil no se cansó de hacer goles en su país, pero para llegar a ese éxito, primero se tuvo que levantar de su precaria situación familiar.
La violencia y pobreza fue parte de su niñez
Nacido en Río de Janeiro, “O Baixinho” como también se le apoda, tuvo que salir adelante en una de las favelas más peligrosas de todo Brasil, como la de Jacarezinho, donde la violencia y la pobreza fue parte de su niñez.
Sin duda en Jacarezinho, la favela más grande de todo Brasil, Romário forjó su carácter, que le dio para hacer goles y ya de retirado incursionar en la política como Diputado y Senador.
Romário llegó a USA 94 con un paso importante por el futbol internacional. Primero en su país con el Vasco da Gama de 1985 a 1988 y posteriormente dio el brinco a Europa. Primero con el PSV Eindhoven de Países Bajos hasta 1993 cuando fue fichado por el FC Barcelona.
En cuanto a Copas del Mundo ya había debutado en Italia 90, pero muy lejos de lo que haría cuatro años después.
El Balón de Oro en el Mundial
Siendo parte del cuadro blaugrana, Romário llegó a Estados Unidos 94 en su punto más alto como jugador y vaya que lo hizo notar dentro de la cancha. Fue el goleador de Brasil con 5 anotaciones, por lo que fue clave para que la Canarinha venciera en penales a Italia y levantara su cuarto título de la historia.
Aquella Final que sentenció la falla de Roberto Baggio en la tanda de penales que le dio el triunfo a Brasil por 3-2 en la cancha del Rose Bowl de Pasadena, California.
Si bien Romário no fue el goleador del torneo, pues Oleg Salenko de Rusia y Hristo Stoichkov hicieron 6, uno más que él, lo que mostró Romario en la cancha le dio para llevarse el Balón de Oro y ser el personaje más recordado de aquella justa mundialista.
Fueron más de mil goles los anotados por Romário en toda su carrera, de ese número 56 fueron con la Selección de Brasil, a la que dejó en el 2005 con un recuerdo imborrable para el futbol mundial.
