Necesitaba el Real Madrid una victoria así. Así porque no podían dejar de pensar en LaLiga y seguir peleando al Barcelona, pero había que tener la mente también en la Champions League y el Manchester City, pero el equipo merengue cumplió con creces ante su gente al pegarle 4-1 al Elche.
El equipo de Álvaro Arbeloa aún expone ciertas deficiencias, principalmente al arrancar los partidos, cuando no logra tomar el control del juego y permite que el rival tome cierto protagonismo, pero cuando recupera la pelota y asume el rol que su historia dicta, todo cambia.
Tras tímidos embates del club ilicitano, el Madrid empezó a inclinar la balanza pero no fue sino hasta el minuto 39 que llegó el primero para los locales -que les cuesta abrir el marcador- cortesía de un actor inesperado: Antonio Rüdiger la prendió de tres dedos y calmó a un Bernabéu impaciente.
Después apareció el nuevo goleador del equipo, el que asume de Kylian Mbappé y de Vini (aunque el brasileño esté presente pero sin la conexión que lo caracteriza), Federico Valverde volvió a colocarse en la frontal e hizo otro golazo, con un toque a lo Modric o Kroos inalcanzable para Matías Dituro.
Ese tanto fue el de la verdadera calma, porque el Madrid manejó la ventaja como lo hacen los equipos grandes y no permitió reacción del Elche, después, Arbeloa echó mano de sus exdirigidos en el Castilla con la entrada de Manuel Ángel, Diego Aguado, César Palacios y Daniel Yáñez.
Fue precisamente Yáñez quien marcó la pauta para el tercero, se recargó por la banda de la derecha y le dejó la pelota servida a Dean Huijsen, que confirmó su 'renacer' al apuntar su nombre en el marcador con un remate de cabeza sin marca y sin respuesta de Dituro.
El 'Chill Guy' se reencontró con su celebración del Bournemouth, pero también parece hacerlo con su juego de cuando militaba en la Premier League y eso es una buena señal considerando las bajas defensivas que ha presentado el equipo en la temporada, incluido él.
Elche se apuntó en el marcador; Güler fue mago
Pero no todo podía ser perfecto para los de La Fábrica y una serie de errores en zona baja derivaron en el autogol de Manuel Ángel, el menos responsable, que evitó que Thibaut Courtois pudiera sellar una meta imbatida más en la temporada.
Cuando el tanto en contra incomodaba, Arda Güler frotó la lámpara y, desde detrás de la media cancha, sorprendió a un Dituro muy mal ubicado para hacer levantar al público sellando la goleada y tres puntos que eran obligatorios para evitar que el Barcelona siga escapándose: hay liga.
