El Getafe se cobró otra pieza de primer nivel, el Betis, derrotado 2-0 en el Coliseum con otro acierto de uno de los delanteros más en forma de LaLiga: el uruguayo Martín Satriano, que alargó su semana mágica tras el golazo que firmó en el Bernabéu y fue clave en el despegue de su equipo, ahora diez puntos por encima del descenso.
El Betis, equipo que contó con Álvaro Fidalgo por 61 minutos, fue la nueva víctima del atacante del Getafe, que celebró el 2-0 antes del descanso con un vaselina exquisita sobre Valles que dio continuidad al primer tanto, obra de Kiko Femenía, y que inició el derrumbe del equipo de Pellegrini, ya a once puntos de distancia de los puestos de UEFA Champions League.
Betis aterrizó en el Coliseum con gesto torcido. El derbi ante el Sevilla dejó un regusto agrio: empate después de ir dos goles arriba, una de esas historias que en el vestuario se recuerdan como un descuido imperdonable. Pero Pellegrini, con la semana cargada y la Europa League asomando por el calendario, decidió mirar más allá del enfado y movió el árbol. Rotó sin temblar.
El Betis se marchó al descanso herido de muerte. Remontar un 2-0 en el Coliseum es tarea de pico y pala, y el Getafe de Bordalás no suele prestar herramientas al rival. Olió la sangre de otra víctima ilustre —tras Villarreal y el Real Madrid— y defendió su ventaja con la seriedad del que sabe a qué juega y con un par de buenas paradas de Soria, sobre todo una a Bakambú casi al final.
Así amarró el equipo de Bordalás tres puntos que le alejan diez del descenso, mientras el Betis se deja por el camino buena parte de sus aspiraciones de terminar la temporada en puestos de Liga de Campeones. En el futbol, como en la vida, hay tardes en las que uno celebra y otro toma nota. Y en el Coliseum, esta vez, Satriano y Femenía provocaron las celebraciones, mientras que Pellegrini, con otra decepción a sus espaldas, la tercera seguida, tomó nota.
