Editorial Mediotiempo
Monterrey, Nuevo León
La pasión de los aficionados de Rayados parece no tener límites. Y aunque en varias ocasiones han demostrado su amor por la Pandilla con tatuajes, en esta ocasión la tinta en la piel rompió esquemas.
Esta vez el tatuaje de un aficionado de hueso colorado no es de algún ídolo o técnico, sino del inmueble que se ubica en el municipio de Guadalupe.
En las redes sociales circuló la fotografía de la parte posterior de un gemelo derecho con la imagen de un niño sosteniendo un balón bajo el brazo y admirando la nueva casa rayada.
Esta vez el tatuaje de un aficionado de hueso colorado no es de algún ídolo o técnico, sino del inmueble que se ubica en el municipio de Guadalupe.
En las redes sociales circuló la fotografía de la parte posterior de un gemelo derecho con la imagen de un niño sosteniendo un balón bajo el brazo y admirando la nueva casa rayada.
