Editorial Mediotiempo
Monterrey, Nuevo León, México
Falleció en 2009 y hubo quien pidió que el estadio de Rayados fuera bautizado con su nombre. Carlos Canseco es el nombre del idealista a quien en gran medida se debe el futbol de Monterrey y hoy incluso la final regia.
Doctor reconocido a nivel mundial, tampiqueño de origen y enamorado del futbol, llegó a la quiebra con tal de apoyar a Rayados y años más tarde intervino para que Tigres tuviera una franquicia en el futbol profesional.
“El doctor Canseco perdió su casa por el futbol, la hipotecó, firmó de aval y luego le cayeron las deudas del club y la perdió. También me tocó ver a mi padre, Leopoldo, vender vacas que tenía en un hato lechero en San Pedro para que el equipo pudiera jugar”, contó Jorge Urdiales, hijo de Leopoldo y exdirectivo de Rayados.
La historia empezó en 1945 con el nacimiento del Club Monterrey, durante la época donde el deporte rey era el beisbol. Sin embargo, poco duró el gusto porque un accidente del equipo en el autobús mientras pasaban por Jalisco provocó pérdidas humanas. Además, los resultados no eran buenos y el club pidió su retiro voluntario.
Tras ello, en 1952 apareció Canseco, quien como presidente de la Asociación de Futbol de Nuevo León invirtió en un equipo amateur y lo registró en la segunda división profesional.
Pero no era fácil. Otros equipos del país se negaban a viajar a Monterrey o le pedían al equipo regio que pagara los traslados.
“Siempre hay romanticismo en estas cosas, el gusto personal, el doctor Canseco era de Tampico y jugaba futbol en su escuela que era de españoles”, contó Urdiales.
Las primeras temporadas del Monterrey no fueron buenas, aunque en 1956 logró el título y el ascenso a primera, si bien descendieron en 1957. Tres años después regresaron a primera, pero también fue el momento en que Canseco se declaró en quiebra y cedió el equipo a otros empresarios.
“Todo esto que estamos viviendo es por estas personas que sembraron esa semilla. Si no hubiera sido por el apoyo de la Cervecería, en este caso el apoyo de Eugenio Garza Sada, el equipo pudo haber desaparecido antes”, agregó Urdiales.
TAMBIÉN EN LA HISTORIA DE TIGRES
Desligado de lo que hoy es Rayados, Canseco no fue envidioso para la consolidación de un equipo de la UANL (antes Jabatos) a partir de 1960. Su relación con Guillermo Cañedo, entonces dirigente mexicano en FIFA, sirvió para que el doctor pidiera en la Federación Mexicana de Futbol el aval para que los felinos jugaran en la Liga como Tigres de la UANL.
“Intervino ante la Federación para poder lograr la franquicia de Tigres, ahí está también en la historia de Tigres”, añadió Urdiales. “Canseco tenía una relación muy fuerte con Guillermo Cañedo, entonces va con él con el respaldo de la Universidad”.
A Canseco lo apoyó Ramón Cárdenas, contralor de Fundidora Monterrey, así como Rogelio Cantú, director del periódico El Porvenir.
“Fueron a la Federación a pedir la franquicia que se pudiera habilitarse y tener un equipo en el Universitario”, explicó Urdiales.
A partir de ahí, el patronato universitario, entonces encabezado por Manuel Barragán, reforzó al equipo y se encargó de darle futuro, con el paréntesis del descenso en los 90.
Así, Monterrey y Tigres son fruto de lo sembrado desde la época del doctor Canseco, un personaje que no solo le dio al futbol sino también a la salud, ya que fue impulsor de la erradicación de la poliomelitis y elegido como uno de los 11 Héroes de la Salud Pública por la Organización Panamericana de la Salud.
Doctor reconocido a nivel mundial, tampiqueño de origen y enamorado del futbol, llegó a la quiebra con tal de apoyar a Rayados y años más tarde intervino para que Tigres tuviera una franquicia en el futbol profesional.
“El doctor Canseco perdió su casa por el futbol, la hipotecó, firmó de aval y luego le cayeron las deudas del club y la perdió. También me tocó ver a mi padre, Leopoldo, vender vacas que tenía en un hato lechero en San Pedro para que el equipo pudiera jugar”, contó Jorge Urdiales, hijo de Leopoldo y exdirectivo de Rayados.
La historia empezó en 1945 con el nacimiento del Club Monterrey, durante la época donde el deporte rey era el beisbol. Sin embargo, poco duró el gusto porque un accidente del equipo en el autobús mientras pasaban por Jalisco provocó pérdidas humanas. Además, los resultados no eran buenos y el club pidió su retiro voluntario.
Tras ello, en 1952 apareció Canseco, quien como presidente de la Asociación de Futbol de Nuevo León invirtió en un equipo amateur y lo registró en la segunda división profesional.
Pero no era fácil. Otros equipos del país se negaban a viajar a Monterrey o le pedían al equipo regio que pagara los traslados.
“Siempre hay romanticismo en estas cosas, el gusto personal, el doctor Canseco era de Tampico y jugaba futbol en su escuela que era de españoles”, contó Urdiales.
Las primeras temporadas del Monterrey no fueron buenas, aunque en 1956 logró el título y el ascenso a primera, si bien descendieron en 1957. Tres años después regresaron a primera, pero también fue el momento en que Canseco se declaró en quiebra y cedió el equipo a otros empresarios.
“Todo esto que estamos viviendo es por estas personas que sembraron esa semilla. Si no hubiera sido por el apoyo de la Cervecería, en este caso el apoyo de Eugenio Garza Sada, el equipo pudo haber desaparecido antes”, agregó Urdiales.
TAMBIÉN EN LA HISTORIA DE TIGRES
Desligado de lo que hoy es Rayados, Canseco no fue envidioso para la consolidación de un equipo de la UANL (antes Jabatos) a partir de 1960. Su relación con Guillermo Cañedo, entonces dirigente mexicano en FIFA, sirvió para que el doctor pidiera en la Federación Mexicana de Futbol el aval para que los felinos jugaran en la Liga como Tigres de la UANL.
“Intervino ante la Federación para poder lograr la franquicia de Tigres, ahí está también en la historia de Tigres”, añadió Urdiales. “Canseco tenía una relación muy fuerte con Guillermo Cañedo, entonces va con él con el respaldo de la Universidad”.
A Canseco lo apoyó Ramón Cárdenas, contralor de Fundidora Monterrey, así como Rogelio Cantú, director del periódico El Porvenir.
“Fueron a la Federación a pedir la franquicia que se pudiera habilitarse y tener un equipo en el Universitario”, explicó Urdiales.
A partir de ahí, el patronato universitario, entonces encabezado por Manuel Barragán, reforzó al equipo y se encargó de darle futuro, con el paréntesis del descenso en los 90.
Así, Monterrey y Tigres son fruto de lo sembrado desde la época del doctor Canseco, un personaje que no solo le dio al futbol sino también a la salud, ya que fue impulsor de la erradicación de la poliomelitis y elegido como uno de los 11 Héroes de la Salud Pública por la Organización Panamericana de la Salud.