Editorial Mediotiempo
Monterrey, Nuevo León
Tener un guardameta extranjero en la titularidad es una opción que han elegido varios clubes de la Liga MX como Tigres, América, Querétaro, Veracruz o Morelia, pero el tener dos porteros no nacidos en México, es algo que solo se ve en el Monterrey, quien cuenta con los argentinos Marcelo Barovero y Juan Pablo Carrizo en su plantel.
Es precisamente este último, quien desde su llegada al equipo del Cerro de la Silla se ha visto relegado al banquillo o sacrificado en la tribuna, en el poco más de un año que tiene de pertenecer a Rayados, Carrizo ha sido utilizado principalmente en la Copa MX, torneo alterno a la Liga y en donde el portero de trayectoria internacional se ha mantenido desempeñándose, pues fue pieza importante en la obtención del título en el Apertura 2017 bajo el mando de Antonio Mohamed.
Sin embargo, en la Liga la participación del santafesino ha sido a cuentagotas, pues de 50 juegos de Liga y Liguilla que han transcurrido desde su llegada al equipo albiazul, Juan Pablo apenas ha participado en cinco encuentros de torneo regular, es decir, tan solo un 10 por ciento de los juegos posibles y en el presente Apertura 2018 todavía no debuta en la Liga.
Carrizo surgió de las fuerzas básicas del River Plate de Argentina y con tan solo 18 años ya pertenecía al primer equipo, llevado de la mano de Daniel Passarella, entonces estratega de los Millonarios y que también debutó a Juanpi tanto en el torneo local como en la Copa Libertadores.
Tras ganar un título de Liga con River, Carrizo inició su andar por Europa, primero con la Lazio de Italia; después pasó al Zaragoza de España en donde coincidió con Humberto Suazo, ídolo inmortal del Monterrey y quien le aconsejó al guardameta recalar algún día en Rayados.
En el 2010 Carrizo volvió a River y le tocó vivir la amarga experiencia del descenso del conjunto Millonario, que cargaba las consecuencias de las pésimas campañas de años anteriores; después regresó a Italia para tener un paso discreto con el Lazio, Catania e Inter de Milán, para después llegar a defender los colores de Rayados.
Es precisamente este último, quien desde su llegada al equipo del Cerro de la Silla se ha visto relegado al banquillo o sacrificado en la tribuna, en el poco más de un año que tiene de pertenecer a Rayados, Carrizo ha sido utilizado principalmente en la Copa MX, torneo alterno a la Liga y en donde el portero de trayectoria internacional se ha mantenido desempeñándose, pues fue pieza importante en la obtención del título en el Apertura 2017 bajo el mando de Antonio Mohamed.
Sin embargo, en la Liga la participación del santafesino ha sido a cuentagotas, pues de 50 juegos de Liga y Liguilla que han transcurrido desde su llegada al equipo albiazul, Juan Pablo apenas ha participado en cinco encuentros de torneo regular, es decir, tan solo un 10 por ciento de los juegos posibles y en el presente Apertura 2018 todavía no debuta en la Liga.
Carrizo surgió de las fuerzas básicas del River Plate de Argentina y con tan solo 18 años ya pertenecía al primer equipo, llevado de la mano de Daniel Passarella, entonces estratega de los Millonarios y que también debutó a Juanpi tanto en el torneo local como en la Copa Libertadores.
Tras ganar un título de Liga con River, Carrizo inició su andar por Europa, primero con la Lazio de Italia; después pasó al Zaragoza de España en donde coincidió con Humberto Suazo, ídolo inmortal del Monterrey y quien le aconsejó al guardameta recalar algún día en Rayados.
En el 2010 Carrizo volvió a River y le tocó vivir la amarga experiencia del descenso del conjunto Millonario, que cargaba las consecuencias de las pésimas campañas de años anteriores; después regresó a Italia para tener un paso discreto con el Lazio, Catania e Inter de Milán, para después llegar a defender los colores de Rayados.
