- La presencia del Rebaño en la capital no fue suficiente para llenar el Coloso de Santa Úrsula
El movimiento que hizo la dirigencia del Guadalajara funcionó a medias, porque llevar al Estadio Azteca el juego de ida de la Semifinal en la Copa Libertadores, ante la Universidad de Chile, acercó al equipo con su afición en la Ciudad de México, pero no atrajo tanto como para llenar el inmueble. La intención de Jorge Vergara, propietario de las Chivas Rayadas, era demostrar que en la capital del país existía tanto público del Rebaño que sin problemas se agotarían los boletos para ocupar todos los asientos del Coloso de Santa Úrsula, y le falló. Si bien la asistencia resultó amplia, fueron evidentes los grandes huecos en las gradas por aquellos lugares que quedaron vacíos, sobre todo en la parta baja de la cabecera norte y la alta de la cabecera sur. La convocatoria del Guadalajara en esta ciudad alcanzó para que alrededor de 65 mil aficionados se dieran cita en el inmueble propiedad del América, cifra con la que justo habría llenado el Estadio Jalisco. Eso sí, la entrega del público fue total hacia la escuadra jalisciense desde que salió a calentar previo al encuentro, los seguidores rojiblancos arroparon a su equipo para hacerlo sentir como en casa, jugando su papel de anfitrión y metiéndole presión a la Universidad de Chile. La comunión entre las Chivas y quienes acudieron al Azteca sí fue lo esperado por Vergara, un público volcado a pleno con el Rebaño, pero no le salió la jugada con la venta de boletaje.