Pumas encontró en la jornada 12 del Apertura 2026 algo más que una victoria. El 2-1 sobre Atlante, en el duelo del viernes por la noche, le permitió a Esteban Solari respaldar con puntos una evolución futbolística que, según el entrenador argentino, llevaba varios partidos en construcción.
El resultado también tuvo un componente emocional. Solari celebró efusivamente al término del encuentro, después de un partido en el que sus jugadores respondieron a la exigencia y a una afición universitaria que se hizo sentir en las tribunas.
“Las formas son las que venimos buscando y, cuando uno encuentra las formas, después los resultados, a veces a la corta, a veces a la larga, llegan”, explicó el técnico, quien consideró que Pumas supo interpretar el encuentro ante un rival organizado, intenso y con fortalezas defensivas.
La victoria llegó, además, sin la presencia de César Huerta, una baja que Solari calificó como importante. Sin embargo, el equipo consiguió generar ocasiones, defender cuando fue necesario y sostener la ventaja.
“Creo que vinimos a buscar un partido que sabíamos que queríamos ganar. Sin embargo, supimos jugar el partido que queríamos. El equipo supo defender y supo generar ocasiones de gol”, señaló.

La contundencia comienza a aparecer
Uno de los aspectos que más satisfacción produjo en el cuerpo técnico fue la respuesta ofensiva. Después de las dificultades para transformar las oportunidades en goles, Pumas comienza a encontrar mayor efectividad en sus atacantes.
Solari destacó el momento de sus jugadores y la importancia de recuperar versiones competitivas de futbolistas que no atravesaban su mejor etapa al inicio del proceso.
“Fui feliz con él, que está encontrando el gol, con Robert, que también le dio un pase de gol muy bueno, con Coco, que la verdad que cuando empezamos este proceso no estaba en su mejor momento, y hoy por hoy lo vamos a volver a tener en un gran nivel”, comentó.
El entrenador insistió en que la mejoría no depende exclusivamente de las individualidades. Para él, la tarea colectiva consiste en acercar el balón a los futbolistas con capacidad para resolver en el último tercio, en lugar de exigirles que inventen una jugada cuando están lejos del arco.




