La etapa del dirigente José Antonio Noriega al frente del área deportiva del club regiomontano ha llegado a su fin tras un ciclo que, más allá de las expectativas generadas, termina sin títulos en el primer equipo, un factor que terminó por marcar su salida.
Durante su gestión, Rayados no logró consolidarse como el equipo dominante que se esperaba. A pesar de contar con una de las plantillas más costosas y competitivas del futbol mexicano, los resultados no estuvieron a la altura en los momentos clave, dejando escapar oportunidades importantes de consagrarse.
El punto más alto de su administración fue la final del Apertura 2024, misma que terminó siendo la única ocasión en la que el equipo regiomontano estuvo realmente cerca de levantar un campeonato bajo su mando. Sin embargo, ese subcampeonato terminó pesando con el paso del tiempo ante la falta de más finales disputadas.
Después de eso, el equipo alcanzó instancias de semifinal tanto en Liga MX como en Leagues Cup, pero sin dar ese paso definitivo que lo colocara en la cima. La constante fue quedarse corto en momentos determinantes, situación que poco a poco debilitó el proyecto deportivo encabezado por Noriega.
En cuanto a la gestión de plantel, “Tato” fue responsable de la llegada de figuras de renombre como Sergio Canales, Oliver Torres, Lucas Ocampos y Sergio Ramos, futbolistas que elevaron el perfil internacional del club. No obstante, la inversión y el talento reunido no se tradujeron en campeonatos, lo que aumentó la presión sobre su gestión.
El ciclo de Noriega al frente de Rayados abarcó del 1 de noviembre al 27 de abril de 2026, periodo en el que se mantuvo durante 908 días al mando del proyecto deportivo. Un lapso considerable en el que se construyó una plantilla poderosa, pero que no logró cumplir con el objetivo principal de conseguir títulos.
Con su salida, Rayados se enfrenta nuevamente a una reestructuración en su dirección deportiva, buscando corregir el rumbo y finalmente traducir su inversión y jerarquía en campeonatos. La exigencia en Monterrey no cambia, y el siguiente encargado tendrá la misión de convertir las expectativas en resultados concretos
