Mediotiempo
Liga MX

Viernes Botanero: así nació, sin buscarlo, el ‘Monday Night Football’ de la Liga MX

Antonio Rosique revela cómo partidos poco atractivos, bromas entre comentaristas y una audiencia que apareció casi por accidente construyeron un de los sellos más reconocibles de TV Azteca.

Así nació el Viernes Botanero, el ‘Monday Night Football’ de la Liga MX
Así nació el Viernes Botanero, el ‘Monday Night Football’ de la Liga MX
El Viernes Botanero de TV Azteca. (Foto: Abigail Sequera)
El Viernes Botanero de TV Azteca. (Foto: Abigail Sequera)
Jonathan CollazoOlga Hirata
Ciudad de México

Antes de ser una marca, el Viernes Botanero era, en palabras de Antonio Rosique, “de baja tensión”. Un hueco en la parrilla donde caían los partidos que nadie más quería: Tecos, Monarcas, Querétaro, Necaxa.

Años después, ese hueco se convirtió en una franquicia con narrativa propia y, en la comparación que el propio Rosique utiliza para explicarla, en “nuestro Monday Night Football” a la mexicana.

El horario que nadie quería

Rosique, quien acaba de cumplir tres décadas en TV Azteca, ubica el origen del Viernes Botanero en algo tan poco glamoroso como el calendario de los Tecos de la UAG.

“Hubo una época que transmitíamos a los Tecos, y a los Tecos les daba por jugar los viernes. Salvo honrosas excepciones, nunca han sido, precisamente, los duelos más atractivos”.
Los elementos de Tecos no tuvieron un partido fácil.
Tecos jugaba en viernes y se consideraba que era poco entretenido ver sus partidos.

Como Atlas y Chivas ya ocupaban el fin de semana, a Tecos “no le quedaba de otra” que jugar en viernes. Con el tiempo, se sumó un segundo equipo, casi siempre Querétaro o Necaxa, y a Rosique le tocó narrar buena parte de esos partidos, con todo y carretera de regreso a la una y media de la mañana.

“No eran, seamos sinceros, nuestros partidos triple A”, resume.

El laboratorio de los viernes

Con partidos que “muchas veces no eran divertidos”, Rosique y Martinoli empezaron a buscarle por otro lado: el aficionado chistoso en la tribuna, la parejita en las gradas, el parecido con algún famoso. Lo que arrancó como una válvula de escape entre compañeros se volvió, sin que nadie lo planeara, un laboratorio.

“Se volvió un laboratorio en donde nos dábamos chance de experimentar creativamente, y si funcionaba, pues se quedaba, y si no, nos olvidábamos de eso”.

Rosique recuerda uno de esos experimentos: durante una transmisión de Querétaro se puso a dibujar los esquemas tácticos de los entrenadores, la flechita que entra por la izquierda, el otro que llega por el otro lado. La cámara enfocó los dibujos. La audiencia respondió.

Rosique habló sobre el origen del Viernes Botanero. (Instagram)
Rosique habló sobre el origen del Viernes Botanero. (Instagram)

Guillermo Franco, director de Multimedios Televisión, lo confirma desde el lado de la industria: 

“Nunca hay que dejar de experimentar. Nos vamos a equivocar, sí, pero alguna tiene que conectar con la audiencia”.

El bautizo: botana y pelotas

El nombre salió de la ocurrencia de Rodolfo Ramírez, hoy líder de Deportes en TV Azteca

“Se le ocurre ponerle el nombrecito de Viernes Botanero, y a los sábados, que también teníamos partido, les puso Sábado de Pelotas”, explicó Rosique.

El Sábado de Pelotas desapareció. El Viernes Botanero se quedó y, con el tiempo, dejó de ser el partido que tocaba transmitir para convertirse en una cita con identidad propia.

El mercado que nadie estaba buscando

Rosique es enfático: la estrategia llegó después, no antes. Fue “de rebote” que él y sus compañeros descubrieron que había una audiencia esperándolos los viernes por la noche.

“Nos dimos cuenta de que los viernes había un público que quería ver futbol, la gente estaba en su casa. Descubrimos que había un mercado ahí que no estaban atendiendo”.

Padres y madres que salían de trabajar, sin plan ni presupuesto para salir, se quedaban en casa con una cerveza y el partido.

El ingeniero Franco lo explica desde otra perspectiva: 

“A veces los verdaderos nichos ni siquiera sabes que son nichos, porque son cosas que nunca se han explorado”.

A partir de ese hallazgo, TV Azteca le metió músculo: llegó Jorge Campos al set, se sumaron dinámicas en cámara y el Viernes Botanero pasó de accidente a un producto que se convirtió en tradición y en una marca valuada en 180 millones 200 mil pesos.

Sport Summit México, Jorge Campos y Antonio Rosique (Foto: Cortesía)
Jorge Campos y Antonio Rosique (Foto: Cortesía)

No siempre gana el mejor partido

Franco pone sobre la mesa una realidad incómoda: el contenido más caro no necesariamente es el que consigue la atención.

“Hay una guerra por la atención del consumidor, que a veces resulta que una carrera de gatitos es más atractiva que una cosa que costó mucho dinero producir”.

El futbol, dice, tiene una ventaja: puede convertirse en compañía.

“Más allá de que estés viendo cada jugada, puedes estar haciendo otras cosas y escuchando la narración, y te vas a entretener. Que te empaqueten cuatro horas continuas de futbol un viernes ya es un planecito”.

Eso es lo que TV Azteca descubrió casi sin buscarlo: el partido dejó de ser el único protagonista.

Con el mercado identificado, TV Azteca construyó encima una narrativa deliberada: la idea de que el Viernes Botanero es territorio de lo inesperado. 

“Empezamos a crear una narrativa, se crea una especie de mística”.
YouTube video

Esa mística también funciona como manejo de expectativas: nadie promete un superpartido. 

“No le estamos vendiendo a la gente humo”, dice Rosique.

Si el juego no da, hay temas de reserva: camisetas retro, peinados extravagantes, equipos desaparecidos. Si el partido está bueno, ahí se quedan.

La regla es no forzar nada, “Cuando alguien quiere forzar algo, se nota, huele”.

Y ahí vuelve Franco: 

Hay un cierto factor de espontaneidad y, sobre todo, de conexión con el público”.

Gran parte de por qué el Viernes Botanero funciona en pantalla tiene menos que ver con el futbol y más con la relación entre quienes lo transmiten. Con Martinoli, dice Rosique, la cercanía no es una pose para cámaras.

“Con Christian, lo conozco desde hace 30 años, somos hermanos profesionales. Fuimos a la escuela juntos con José Ramón. Nos hicimos en el sótano de noticias, reportando, escribiendo”.

Hay un código no escrito: se vale el relajo, pero nadie abusa, “nadie se pasa de lanza, no hay bullies”, porque en cuanto aparece uno “ya se rompe la armonía”.

Eso mismo, Franco lo resume desde el empaquetamiento: 

“El narrador puede terminar siendo tan importante como lo que ocurre en la cancha. Si el partido no alcanza, la transmisión tiene que alcanzar por él”.

Lo que dicen los números

La historia de Rosique es de origen orgánico y de tono. Pero TV Azteca también le lleva la cuenta al Viernes Botanero con precisión de rating, jornada por jornada, desde 2024. Cruzando esa base con el relato aparece una segunda capa de la misma historia.

Rating del Viernes Botanero.
Rating del Viernes Botanero.

La marca sigue creciendo, torneo tras torneo: el promedio nacional pasó de 1,586 miles de personas en 2024 a 1,931 en lo que va de 2026: un crecimiento de 22% en dos años.

El ascenso no es homogéneo: enero-marzo y octubre-noviembre son los picos en los tres años; abril es sistemáticamente el mes más débil. Tiene más que ver con el calendario del torneo, arranques con gancho frente a jornadas intermedias sin mucho en juego, que con el tono de la transmisión.

El segundo hallazgo matiza la narrativa de Rosique más de lo que la confirma: el partido más visto de cada año, sin excepción, ha tenido a América de un lado, y cada año ha roto el récord del anterior. El ambiente del viernes sostiene el promedio general, pero el techo del rating lo rompen los equipos grandes que caen en ese horario, no la fórmula del Botanero por sí sola.

El tercer hallazgo sí confirma, casi al pie de la letra, lo que Rosique describe de memoria: la audiencia vive mayoritariamente fuera de las tres plazas grandes. En prácticamente todos los partidos analizados, el Interior del país aporta más rating que CDMX, Monterrey y Guadalajara juntas.

Puebla y América se enfrentan en la última jornada del Clausura 2024 (Foto: Imago7)
Puebla y América se enfrentan en la última jornada del Clausura 2024 (Foto: Imago7)

El ejemplo más claro: Puebla vs. América del 26 de abril de 2024 sumó 2,892.78 de rating nacional, de los cuales 1,733 provinieron del Interior y apenas 826 de CDMX.


El cuarto hallazgo es casi un experimento natural en tiempo real. Desde 2020, Mazatlán FC ocupó el papel que antes tenían los Tecos: el equipo que garantiza partido en viernes sin ser, necesariamente, el más atractivo. En seis años nunca clasificó a una Liguilla.

Al cierre del Clausura 2026, la franquicia desapareció y la plaza pasó al Atlante, que regresó a Primera División tras años en la Expansión MX. Su primer partido como local en el Viernes Botanero, el 24 de julio de 2026 ante América, no se comportó como el antiguo relleno: con 3,228 de rating nacional, fue el más visto de los tres años analizados.

Los datos explican por qué el formato funciona hoy: una audiencia real y estable en el Interior del país, picos previsibles ligados al calendario del torneo y un techo de rating que depende, en última instancia, de qué tan grande es el equipo visitante esa noche.

De un hueco a una marca

Rosique cuenta la historia desde el vestidor: partidos que nadie consideraba triple A, bromas, experimentos, camaradería y una audiencia que apareció casi por accidente. Franco la observa desde la industria: producto, horario, empaquetamiento, conexión y capacidad para detectar lo que los demás todavía no están viendo.

Las dos historias terminan en el mismo lugar. 

“Creo que es un buen producto, bien diseñado, y la constancia del mismo logró crear este hábito para que la gente sepa que existe y lo sintonice”, afirma el ingeniero.

El Viernes Botanero nació sin pretensiones. Después encontró audiencia, luego una identidad y, finalmente, se convirtió en una marca con valor suficiente para aparecer en los documentos financieros de una de las televisoras más importantes del país.

Christian Martinoli arremete contra lista de Javier Aguirre (Imago7)
Christian Martinoli, clave en los Viernes Botanero. (Imago7)
“Para mí el Viernes Botanero es como si tuviéramos, guardando proporciones y con todo respeto a la NFL, nuestro humilde y muy mexicano Friday Night Football. Es otro nivel, no lo voy a comparar. Pero a los mexicanos nos gusta reírnos de nosotros mismos y disfrutar algo que es nuestro, y el Viernes Botanero es muy nuestro”, declara desde el corazón el periodista.

No es el Monday Night Football. Tampoco es ya aquel partido de Tecos que alguien tenía que transmitir porque no había de otra. Es el Viernes Botanero y hoy, también, es una línea en el balance de TV Azteca.

Sobre el autor
Jonathan Collazo

Reportero. En MT desde 2011. Egresado de la Universidad Carlos Septién

jcollazo@mediotiempo.com

Mediotiempo

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MEDIOTIEMPO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.

INICIA LA CONVERSACIÓN