- Se quedó en la cancha saludando a sus amigos
Si fue calurosa la bienvenida de la afición cementera para Óscar el “Conejo” Pérez, la despedida fue mucho mejor. Cuando terminó el encuentro entre Cruz Azul y Jaguares, El “Conejo”, ex portero de La Máquina, se quedó cerca de 10 minutos en la cancha de juego saludando a los utileros, fotógrafos, amigos de los medios de comunicación y cuanta persona se le atravesaba al hoy guardameta de Jaguares. De pronto, el jugador corrió hacia la cabecera en la que se encuentran las porras celestes y fue entonces cuando comenzaron a sonar los tambores, el olé olé y cuanta porra se le atravesó a los seguidores que siguen mostrando su cariño ferviente a quien fuera el último símbolo celeste. Pérez se dejó querer, alzó las manos, aplaudió a sus amigos y se quitó los guantes. Pérez dudó un momento, no supo si lanzar uno por uno, el par o hacer alguna trivia. Al final, se trepó a la reja y le cedió los guantes a un aficionado que le quedó cerquita, sólo tuvo que estirar el brazo y ¡listo!, el barullo creció todavía más. Un dulce hasta pronto y una promesa de volver en el momento del retiro, fue lo que acompañó al “Conejo” al vestidor de los visitantes.