Durante la época colonial en la Nueva España, el deporte tradicional en México como lo era principalmente el juego de pelota originario de la cultura Olmeca, el juego de pelota purépecha o la lucha tarahumara, sufrió una evolución ligada a la tradición de los conquistadores; del ‘Nuevo Mundo’ llegaron disciplinas como el duelo de espadas (esgrima) y el tiro con arco, pero sin duda la tauromaquia fue una de las grandes incursiones en la época virreinal; de ahí, ligado a la cultura del campo en nuestro país, se dio origen a la charrería.
Es por ello que durante la época de la Independencia de México, entre 1810 y 1821, no existían las disciplinas de conjunto como el beisbol o futbol, y poco después de la consumación, empezaron a adoptarse otros deportes en los colegios militares como el atletismo, la gimnasia o la natación.
Algunos héroes de la Independencia eran entonces reconocidos por su talento y destreza dentro de esas disciplinas.
- Ignacio Allende: Perteneciente a una familia criolla y por su rango militar, fue conocido como un gran jinete de charrería, tenía una gran habilidad con el lazado, manejo de garrocha y coleo de toros. Hay registros de su participación en un festejo taurino realizado en 1800 en San Luis Potosí, donde realizó diversas acrobacias y destrezas ecuestres ante los espectadores de la plaza.
- José María Morelos: Antes de ordenarse sacerdote y tomar las armas por la causa independentista, José María Morelos se dedicó una década (entre los 14 y 25 años) a ser arriero y vaquero en la hacienda Tahuejo, en Apatzingán, donde mostró notable destreza para la monta de caballo que posteriormente le sirvió dentro de la lucha de Independencia.
- Nicolás Bravo: Proveniente de una familia de hacendados en Guerrero, destacó desde temprana edad en las competencias locales de tiro, carreras de caballos y el lazo.




