Nuestro país se quedó sin una de las figuras más importantes del futbol en el siglo XX tras el lamentable fallecimiento de Rafael del Castillo, quien fuera presidente de la Federación Mexicana de Futbol en gran parte de los años 80 y también fue uno de los principales responsables para que México pudiera albergar la Copa del Mundo de 1986.
¿Cuál fue el papel que tuvo Rafael del Castillo en el Mundial de 1986?
Del Castillo, quien estuvo al frente de la FMF entre 1980 y 1988, dejó este plano terrenal unas semanas después de recibir honores por toda su trayectoria. Fue el 12 de febrero cuando la Federación le hizo una ceremonia y lo ingresó al Salón de los Presidentes, ubicado en sus oficinas en Toluca, por todas sus aportaciones al futbol mexicano, aunque solo pudo acudir su familia debido a que al homenajeado ya le aquejaban problemas de salud.
“Lamento profundamente el sensible fallecimiento esta tarde de Rafael del Castillo, ex presidente de la FMF y un hombre fundamental en la historia del futbol en nuestro país. Mi más sentido pésame y nuestras oraciones a sus familiares y amistades”, fueron las palabras de Mikel Arriola, actual comisionado presidente de la FMF en redes sociales.
¿Por qué México organizó el Mundial de 1986?
Su trabajo desde el escritorio de la Federación Mexicana de Futbol permitió que México se convirtiera en el primer país en recibir dos Copas Mundiales de la FIFA, luego de que Colombia declinara como anfitrión de aquella edición.
Fue el 25 de octubre de 1982 cuando Belisario Betancur, en ese entonces presidente del país sudamericano, declinó la responsabilidad de celebrar el Mundial en su territorio debido a que no cumplirían con el cuaderno de cargos que determinó la FIFA; en ese entonces dirigida por por João Havelange, que exigían 12 estadios con capacidad mínima para 40 mil aficionados para la fase de grupos; cuatro estadios de 60 mil o más personas para las rondas eliminatorias y dos estadios de 80 mil o más asistentes, que serían los inmuebles designados para recibir el partido inaugural y la final.
Estos requisitos, sumados a dificultades técnicas que solicitaban infraestructuras sólidas en telecomunicaciones, congelación de tarifas hoteleras para miembros de la FIFA y un contexto social complicado y económico en Colombia obligaban a un cambio de sede.
Por lo tanto, la FIFA inició un proceso de emergencia en el que México superó a Estados Unidos y Canadá como nueva sede, con la ventaja de que ya existían inmuebles de gran capacidad y una infraestructura turística lista.
Del Castillo logró, junto a Guillermo Cañedo, en ese entonces vicepresidente de la FIFA, solidificar los argumentos para que México fuera considerado como el nuevo país anfitrión, basándose con informes técnicos de los estadios en buenas condiciones y con remodelaciones mínimas, además de que logró que la inversión privada ayudara en la financiación del proyecto. Además, se encargó de comandar las inspecciones para asegurarle al mundo, a la FIFA y los patrocinadores que no hubo daños severos durante el terremoto del 19 de septiembre de 1985, con lo que pudo celebrarse el Mundial con normalidad.
La Copa del Mundo de 1986 pasó a la historia como una de las más recordadas, con momentos icónicos del deporte como La Mano de Dios, el Gol del Siglo y la consagración de Diego Armando Maradona como superestrella global al guiar a Argentina a su segunda conquista global. Y todo por medio de un buen trabajo desde los escritorios por parte de Rafael del Castillo.
Su gestión marcó un antes y un después en el futbol nacional, por lo que su pérdida tiene un significado importante en el deporte mexicano.
