La Juventus de Turín se hizo gigante este domingo para condenar al Nápoles (3-0), maltratado por los goles de Jonathan David, Kenal Yildiz y Filip Kostic que le colocan ya demasiado lejos en la tabla para soñar con un 'Scudetto' cada jornada más cerca del Inter de Milán.
La 'Juve' de Luciano Spalletti y el Nápoles de Antonio Conte. Hace apenas unos meses, este enfrentamiento parecía imposible, casi surreal. Porque Conte fue uno de los técnicos y jugadores más exitosos de la 'Vecchia Signora'. Y porque Spalletti fue el técnico que llevó a la gloria al Nápoles en 2023, con el primer 'Scudetto' en 33 años, el primero también sin Maradona.
Intercambiados en los banquillos, se citaron en Turín para un partido decisivo en clave 'Scudetto' y Liga de Campeones. La 'Juve' fue superior. Mereció netamente una victoria que consiguió con intensidad, con trabajo y con tesón. El Nápoles está ahora contra las cuerdas, porque después de esta derrota que le aleja casi definitivamente de la lucha por el título, en apenas unos días se juega su presencia en los 'play-off' de dieciseisavos de final de Liga de Campeones. Ante el Chelsea. Puede ser una semana negra para los de Conte, que acabó completamente desdibujado en el banquillo de la que un día fue su casa.
El duelo permitió, una vez más esta temporada, descubrir que esta 'Juve' es radicalmente diferente a la de esta última década. Ya no es ese equipo triste, gris, incapaz y casi ridículo que paseó por Italia y Europa sin pena ni gloria. Desde la llegada de Spalletti tiene otra esencia. Presiona con inteligencia. Tiene personalidad para mover el balón. Y no se achanta. Marca y quiere más.
Kostić si iscrive alla festa ⚪️⚫️#JuveNapoli 3-0 pic.twitter.com/gC7GUNX7Mz
— Lega Serie A (@SerieA) January 25, 2026
Sólo así se puede ganar a un equipo de Antonio Conte. Independientemente de lo comprometido que pueda estar su desempeño por las bajas de De Bruyne, Neres, Politano y compañía. Porque el Nápoles, igualmente, tiene argumentos para poder pelear. Lo ha demostrado durante toda la campaña con Hojlund, Lobotka, McTominay... y Lukaku, que volvió a comparecer en un campo de fútbol cinco meses después, debutante esta temporada.
Fue Jonathan David, un jugador al que le costó entrar en dinámica juventina, el que inauguró el festival. Metió Locatelli un balón llovido al área y el canadiense se lo llevó por pura intensidad con Spinazzola, demasiado suave al choque. Gol para ratificar su titularidad y marcar un camino que pudo ser más llano si, apenas unos segundos después, en la jugada inmediatamente posterior, Buongiorno no hubiera aparecido bajo palos para salvar el gol cantado de Conceicao.
La intensidad de la 'Juve' se devoró a un Nápoles que quedó a merced de los destellos de calidad del joven Antonio Vergara, su canterano, despampanante en un gran duelo. Pero no fue suficiente. En ningún momento barruntó si quiera la posibilidad de un empate que pusiera hacer temblar a los juventinos. Solo un tiro a puerta en todo el duelo, en la primera mitad.
No es que no compitiera, que lo hizo como siempre, pero no estuvo a gusto. Y de la manera más inocente, condujo él mismo a la victoria de su rival. Fue Juan Jesús, el mejor defensa de esta temporada napolitana, el que regaló en salida de balón la posesión a Miretti. El italiano cedió a Yildiz y la estrella turco puso el 2-0 en el 77. Fiesta turinesa que completó Kostic con el golazo final en el 86, un zapatazo desde fuera del área que acabó por matar al Nápoles, vigente campeón que dormirá a 9 puntos del Inter de Milán, líder en solitario.
La 'Juve', cada día más entera, más equipo, más peligrosa, recorta y se mete de lleno en la pela por los puestos de Liga de Campeones. Es cuarta con 42 puntos, solo uno menos que el Nápoles.
