
La tarde del 25 de septiembre se ha dado a conocer el fallecimiento de Baby Face, legendario luchador mexicano, a la edad de 79 años, quien triunfó en el Toreo de Cuatro Caminos y la Arena México.
Conocido en México por su estilo de lucha, además de las múltiples giras que realizó en Japón, mismas que le sirvieron para conocer la gastronomía de dicho país.
Fue el Hijo del Santo quien dio a conocer la noticia mediante sus redes sociales, aunque no dio a conocer las razones de su deceso. Envió condolencias a sus familiares y amigos.
Junto con su carrera como luchador profesional, es reconocido por ser dueño de los "Arroces Baby Face", un importante restaurante cerca de la Arena México, que contaba con un amplió catalogo culinario.
¿Quién fue Baby Face?
José Guadalupe Fuentes Ochoa, mejor conocido en el mundo de la lucha libre como Baby Face, es recordado como uno de los gladiadores mexicanos que dejaron huella en el pancracio. Originario de Colima, comenzó su carrera profesional en la década de 1970 y durante más de tres décadas compartió el ring con algunas de las figuras más importantes de este deporte.
Su trayectoria lo llevó a convertirse en un luchador reconocido dentro de México y también a realizar numerosas giras por Japón, donde trabajó durante varios años. De acuerdo con entrevistas recopiladas sobre su carrera, Baby Face aprovechaba sus días libres durante esas visitas para aprender sobre la gastronomía japonesa, conocimiento que posteriormente sería fundamental para su vida después de los cuadriláteros.
Lamento profundamente la partida de mi querido “Baby Face”
— El Hijo del Santo (@ElHijodelSanto) September 25, 2026
José Guadalupe Fuentes Ochoa.
31 de agosto de 1947 — 25 de septiembre de 2026
Gran figura de la Lucha Libre Mexicana
y entrañable compañero de profesión.
Descanse en paz.
Nuestro más sentido pésame a su familia,… pic.twitter.com/M7UMEWMxaD
Después de 32 años como luchador, una lesión lo llevó a retirarse de manera definitiva en el año 2000. Lejos de alejarse completamente de la lucha libre, encontró una nueva manera de mantenerse ligado a ella. Con ayuda de su compadre y también luchador Baby Richard, comenzó un negocio de comida muy cerca de la Arena México, uno de los escenarios más emblemáticos del pancracio nacional.
Así nacieron Los Arroces del Baby Face, establecimiento en el que comenzó a ofrecer arroz preparado al estilo oriental, pero adaptado al gusto mexicano. Con el paso del tiempo, el menú incorporó platillos bautizados con los nombres de reconocidos luchadores. Reportes sobre el negocio señalan que llegó a contar con más de 35 preparaciones inspiradas en figuras del pancracio.
La historia de Baby Face representa una particular transición del ring a la vida cotidiana. A pesar de haberse retirado hace años, su nombre continúa relacionado con la lucha libre gracias a su negocio y a los recuerdos de su extensa trayectoria. Su paso por los cuadriláteros y posteriormente por la gastronomía lo convirtieron en un personaje peculiar dentro de la cultura popular de la lucha libre mexicana.



