Le brillan los ojos cuando recuerda cada una de sus peleas, cuando rememora las batallas más épicas que tuvo en su trayectoria en el boxeo profesional, esas peleas de campeonato del mundo que consolidaron a Ibeth “La Roca” Zamora, como la mejor libra por libra; sin embargo, la pelea que le significó un reto mayúsculo y, por consecuencia el mejor de sus triunfos, fue cuando le ganó a la adversidad cultural en su entorno.
Originaria de la zona indígena otomí de la ciudad de Toluca, Zamora Silva, siempre supo que quería ser boxeadora, luchó contra sus propios miedos, en contra de las críticas, incluso, soportó del alejamiento de algunos amigos y familiares que no aceptaban que una mujer de su comunidad se dedicara a dar golpes.
Nada la detuvo, bajo el apoyo de sus padres y hermanas, y ya en su papel de pugilista, Ibeth demostró que tenía calidad, mucha hambre de triunfo y un deseo de sobresalir que la llevó a ganar tres títulos en diferentes divisiones: Paja, Mimimosca y Mosca.
“Cómo la primera indígena en ser Campeona Mundial en un deporte de contacto, la verdad es que se tome en cuenta, pusimos nuestro gratino de arena para hacer diferencia, para demostrarle a mi comunidad que siendo mujer podía realizar un deporte de contacto, agresivo, y aunque en un principio fue complicado, mis papás siempre me apoyaron, Baltazar y Valentina, mis hermanas, pero al cruzar la puerta encontré burlas, señalamientos, y situaciones que no me imaginé siendo mujer, esa fue la lucha más complicada para mí porque había comentarios que me hicieron pensar ‘¿y si no?’ Incluso pensé que no estaba en el deporte adecuado, pero después agradezco a los que me tendieron la mano, los entrenadores, la gente que se mantuvo conmigo”, dijo.
¿Cuál es la distinción que podría conseguir La Roca Zamora?
Toda esa trayectoria, de más de 15 años volvieron a su presente esta semana, cuando le notificaron que fue nominada para ingresar al Salón Internacional de la Fama del Boxeo, en Canastota, Nueva York, en los Estados Unidos; un logro que la entusiasma, quizá igual o más que cuando disputó su cinturones del orbe, pues sabe que todo el esfuerzo que hizo en su carrera deportiva, bien merece la recompensa de quedar en el recinto de los inmortales.
“Una carrera donde ganamos un primer campeonato que fue el Nacional, después el de peso Paja de la AMB, en ese momento fui la campeona latinoamericana más joven, tenia 20 años, después me puse como objetivo set campeona mundial por el CMB, ganamos dos juveniles en peso paja y mínimos, en 2013 ganamos el titulo mundial Minimosca en Japón, ciño años después ganamos el título Mosca del CMB", platicó.
"Desde que inicié esta carreras quería ser campeona mundial en tres divisiones , como lo hacían los hombres, solo me faltó la unificación, pero hubo frutos, con una historia en cada cinturón, ojalá que todo esto sea suficiente para que el diciembre podamos ser elegidas para el Salón de la Fama”, mencionó.
Ibeth sabe que tiene argumentos para entrar a ese Salón de la Fama porque no sólo ganó títulos mundiales, ganó a las mejores boxeadoras del momento, fue reconocida como la mejor libra por libra y demostró que la mujer indígena también pueda alcanzar niveles de excelencia y que su condición de ser de un pueblo originario, no fue límite suficiente para no atreverse a soñar.
¿Cómo han sido sus facetas como madre y empresaria?
Ya pasaron casi dos años de que Ibeth Zamora decidió colgar los guantes, en la disyuntiva entre ser madre o seguir en su carrera deportiva, eligió la vida familiar, fue así que nació su primer hijo, quien ahora absorbe toda su atención y tiempo, pero también es el motivo por el cual quiere mantener su legado en un Salón de la Fama, como el que está en los Estados Unidos.
“Ahora que soy madre veo que entrenar era lo más fácil del mundo, y aunque me ayuda mi esposo, estoy en una maternidad al 100 por ciento, solo es en lo que crece, pasará el tiempo y se que regresaré a correr, ir al gimnasio, ya no de alto rendimiento, pero si hacer ejercicio", afirmó.

Pero La Roca no está completamente fuera del boxeo, junto a su esposo, tienen una empresa textil donde diseñan y les fabrican el vestuario a varios boxeadores, tanto para entrenamiento como para sus peleas.
“Gracias a Dios gusta nuestro trabajo, uniformes, playeras, pants, gorras, todo personalizado, es algo que me mantiene en el boxeo y ligada a grandes figuras como Ana María Torres, una mujer que me inspiró y me animó a soñar”, manifestó.
Ibeth Zamora toma con serenidad cuando pugilistas de alta envergadura del campeón mundial, William Camarón Zepeda, así como Héctor Diamante Aguirre, y sobre todo, muchas niñas de su comunidad, aseguran que ella fue la inspiración para entrar al boxeo.
“Yo solo les digo, sean mejor que la Roca, que logren mas cosas de lo que logramos, que ojalá ellos puedan unificar títulos, y que con dedicación, perseverancias y un buen manejo de su carrera pueden lograr los objetivos. Hoy vemos a William y fueron años de entrenamiento y paciencia de esperar una oportunidad”, señaló.
Será en diciembre el próximo cuando se anuncien a las nuevas integrantes del Salón de la Fama, clase 2026, un recinto donde ya hay mexicana como la tijuanense, Jackie Nava, así como las también mexiquenses Jessica Chávez y Ana María Torres, además de Laura Serrano, todas con un legado en el pugilismo femenil y que abrieron brecha en un deporte, donde hasta hace no mucho, no era bien visto que las mujeres participaran.





