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De los cheques millonarios a la Corte: Ancer, Rahm y DeChambeau le cobran a LIV Golf

El mexicano reclama más de 2.6 millones de dólares dentro del proceso de bancarrota de la Liga, mientras los otros dos encabezan la lista de acreedores.

Abraham Ancer durante un evento de golf en 2026. FOTO: @abrahamancer
Abraham Ancer durante un evento de golf en 2026. FOTO: @abrahamancer
Olga Hirata
Ciudad de México

LIV Golf llegó al mundo del golf como un elefante en una cristalería: dinero por todas partes, contratos millonarios, estrellas arrancadas al PGA Tour y la promesa de cambiar para siempre las reglas del juego.

Hoy, la historia tiene un giro bastante menos glamuroso. LIV está en bancarrota. Y entre sus acreedores aparecen algunos de los mismos jugadores que fueron utilizados como bandera de aquella revolución. Y hay un mexicano en esa lista, Abraham Ancer.

El tamaulipeco aparece como uno de los principales acreedores no garantizados de LIV Golf. De acuerdo con los documentos presentados ante la Corte de Bancarrota de Nueva Jersey, Abraham Ancer Golf, LLC reclama 2 millones 651 mil 98.90 dólares a LIV, una cantidad relacionada con su Player Participation Agreement, es decir, su contrato como jugador del circuito.

Más de 2.6 millones de dólares. La cifra coloca a Ancer como el noveno mayor acreedor no garantizado entre los incluidos en esa relación y lo convierte en uno de los jugadores con mayores cantidades pendientes registradas en el expediente.

Abraham Ancer se asuma al título en Riyadh / Olga Hirata
Abraham Ancer / Olga Hirata

La ironía es difícil de ignorar. LIV llegó ofreciendo precisamente aquello que parecía imposible de rechazar: dinero. Mucho dinero. Contratos que hicieron que el PGA Tour tuviera que mirar de frente a un competidor financiado por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita.

Ahora, algunos de aquellos jugadores aparecen en los documentos judiciales del circuito esperando que les paguen.

Eso sí, hay que ponerle freno al amarillismo fácil. Los 2.65 millones de dólares de Ancer corresponden a una reclamación registrada en el proceso de bancarrota. No significa que el mexicano haya perdido esa cantidad ni que necesariamente represente todo el valor de su contrato. Tampoco significa que LIV haya aceptado sin discusión cada dólar reclamado. El proceso tendrá que determinar qué reclamaciones son válidas y cómo serán pagadas.

Pero el dato está ahí. LIV reconoce una obligación de esa magnitud relacionada con el contrato de Ancer.

Y eso ya cuenta una historia bastante incómoda.

Rahm y DeChambeau: las estrellas también tienen cuentas pendientes

Si la aparición de Ancer resulta llamativa, los nombres que encabezan la lista son todavía más poderosos. Jon Rahm es el jugador con la mayor reclamación registrada: aproximadamente 7.47 millones de dólares. Detrás aparece Bryson DeChambeau, con alrededor de 5.77 millones.

Dos de los rostros más importantes de LIV están ahora en una posición que nadie habría imaginado cuando el circuito comenzó a repartir cheques gigantescos: son acreedores de la empresa que los contrató.

Rahm no llegó precisamente como un jugador de relleno. El español era uno de los nombres más importantes del golf mundial cuando decidió abandonar el PGA Tour para incorporarse a LIV.

DeChambeau también se convirtió en una de las caras visibles del proyecto y, después de conquistar el US Open, terminó de consolidarse como una de las grandes figuras mediáticas de la liga.

Ellos ayudaron a darle legitimidad deportiva al proyecto. Ahora aparecen en sus papeles financieros.

El problema de LIV no es únicamente que tenga jugadores a los que debe dinero. Es que el modelo que hizo posible aquellos contratos ya no existe con la misma fuerza financiera.

El PIF saudí, que sostuvo económicamente a LIV desde su nacimiento, dejará de financiar el circuito después de 2026. Y la empresa llegó al proceso de Chapter 11 con pasivos estimados entre 500 millones y mil millones de dólares, mientras sus activos se calculan entre 100 y 500 millones.

La Liga que alguna vez parecía tener dinero para comprar el futuro del golf ahora necesita una cirugía financiera para no morir en la mesa de operaciones.

LIV pretende salir de esta crisis con una versión mucho más pequeña: menos torneos, menores costos y una nueva estructura de propiedad.

Y aquí aparece otra ironía deliciosa. Los jugadores podrían terminar siendo dueños de la empresa que antes simplemente los contrataba.

La propuesta de LIV 2.0 contempla precisamente que los golfistas tengan participación accionaria en la nueva estructura.

Es decir, la Liga podría pasar de: “Te pago para que juegues” a: “Ayúdame a ser dueño para que podamos sobrevivir”.

El glamour de los primeros años empieza a parecer una fotografía de otra época.

¿Y Carlos Ortiz?

Aquí hay que separar las aguas. Carlos Ortiz también forma parte de LIV Golf, pero no aparece entre los 30 principales acreedores no garantizados incluidos en el expediente.

Y esto es importante porque sería muy fácil meter a los dos mexicanos en el mismo saco y titular que LIV les debe millones a ambos. No hay elementos en este documento para afirmarlo.

Carlos Ortiz se mantiene en la cima del LIV Golf Hong Kong (Fotografía: cortesía LIV GOLF)
Carlos Ortiz. (Fotografía: cortesía LIV GOLF)

Lo que sí está documentado es que Ancer aparece con una reclamación de 2.65 millones de dólares, mientras que Ortiz no figura en esa lista de los 30 principales acreedores.

Eso tampoco permite concluir que LIV no tenga ninguna obligación económica con Ortiz. Simplemente significa que su nombre no aparece en esa relación específica.

Por eso, mientras Abraham Ancer aparece en los documentos judiciales como uno de los jugadores con una reclamación millonaria, Carlos Ortiz queda, por ahora, fuera de ese particular incendio financiero.

Y quizá esa sea la imagen más brutal de lo que está ocurriendo con LIV Golf. La liga que quiso comprar el futuro del golf con dinero ilimitado terminó entrando a una corte de bancarrota.

Jon Rahm reclama 7.47 millones. Bryson DeChambeau, 5.77. Abraham Ancer, 2.65. Las estrellas que alguna vez fueron el símbolo de la abundancia ahora aparecen en una lista de acreedores. Porque en el golf, como en la vida, hasta los putts de tres metros se fallan y aparentemente, la chequera infinita de LIV también.

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