Carlos Alcaraz se convirtió en leyenda a costa del más grande de todos los tiempos, el serbio Novak Djokovic, al que superó por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5 para conquistar, por fin, el Abierto de Australia y completar el Grand Slam, el más joven de la historia en conseguirlo.
Una derecha en busca de la igualada que se marchó fuera, por el fondo, dilapidó las opciones del serbio, el más veterano, en la final de mayor diferencia de edad, y elevó a la gloria al jugador español, que, con 22 años y 272 días, se erigió en el más precoz en obtener tanto éxito.
Con Rafael Nadal como testigo, como gran apoyo, el murciano sacó adelante una final histórica en la que fue de menos a más. La que empezó en manos de la experiencia de su adversario y que volteó con un toque de madurez, de solvencia y de talento. Sin Juan Carlos Ferrero en el box por primera vez, Alcaraz, con Samuel López al mando en el equipo, inició el 2026 a lo grande. Saldrá consolidado en la cima del ránking, con una gran diferencia sobre Jannik Sinner, superado por el serbio en semifinales.
Una extraordinaria puesta en escena de Novak Djokovic puso la final patas arriba. El ganador de veinticuatro Grand Slam, el mejor de siempre, rozó la perfección ante un rival que dio la sensación de acusar cierta presión y sin soluciones ante el nivel del serbio, que recordó al de sus mejores tiempos.
Ni rastro de esos 38 años y 255 días que sitúa al jugador de Belgrado como el de más edad en disputar la final del primer grande del curso y el segundo en las historia de los Grand Slam, solo por detrás del australiano Ken Rosewall.

Extraordinario al resto y firme con el saque, que ya le dio un plus ante Jannik Sinner, Djokovic tomó ventaja en el partido después de ganar el primer set en un abrir y cerrar de ojos. Alcaraz, con cierta sensación de tener el brazo encogido, no pudo equilibrar la rotura del veterano rival en el tercer juego. Aceleró después y se apuntó el set por 6-2.
Sin embargo, el número uno del mundo ya había dado cierto aviso de mejora. Y así fue. Se calmó, empezó a hacer una jugada más al serbio, que tenía cada vez más lejos mantener el impecable nivel del principio, ese que le ha instalado en la cima de la historia.
Encontró los primeros momentos de rotura y empezó a disfrutar, a sonreír. Consiguió su break en el tercer parcial y lo consolidó. Con sufrimiento.
De pronto, el techo se cerró. Djokovic, que en el otro juego es también el mejor, se marchó al vestuario mientras el murciano cuestionó la decisión sobre la cubierta. Previsión de lluvia le dijeron.
Carlos Alcaraz alargó su buen momento. Mantenía el saque mientras Nole sufría para mantener el suyo, que perdió en el quinto. Lo ganó el español al resto, 6-3, y tomó ventaja en el marcador. Fue el parcial de mejor nivel, de esplendor en un partido que ganaba en intensidad y dramatismo en cada juego.
El cuarto fue el último. Se aferraba a la pista Djokovic, que en el segundo parcial salvó seis puntos de rotura que tuvo el español. Luego el serbio tuvo sus opciones. Mantuvo el pulso Alcaraz hasta que, en puertas del tie break, logró la rotura que le dio el triunfo. Se tiró al suelo y abrazó a su rival.
Alcaraz selló su primer título del Abierto de Australia y se erigió en el noveno hombre de la historia en completar el Grand Slam, tras Andre Agassi, Don Budge, Djokovic, Roy Emerson, Roger Federer, Rod Laver, Rafael Nadal y Fred Perry.
En su quinta participación en el Abierto de Australia y su vigésimo Grand Slam lo consiguió. Con Nadal como testigo. El otro español que ha triunfado en Melbourne, dos veces, en 2009 y 2022.
Así, está ya en la lista histórica de títulos de Grand Slam individuales masculinos ganados por un jugador español, por detrás del balear. Ganó su séptima final de ocho jugadas. Cierra el círculo Alcaraz, erigido en el mejor del momento y el más joven de la historia.

