Sean Strickland dio la campanada en UFC 328 y derrotó al ruso Khamzat Chimaev para convertirse en nuevo campeón peso medio en un combate que venía calientito y en el que pudo aprovechar que su rival no rehuyó al intercambio de golpes, un terreno que domina: no perdonó.
Fue una pelea sumamente pareja, tanto que tuvo que irse hasta la decisión dividida de los jueces, que dieron 48-47 y 48-47 a favor del peleador estadounidense, mientras que solamente uno de ellos se decantó por Chimaev, quien abrió muy bien la pelea, pero le faltó consistencia.
Parecía que Khamzat iba a aprovechar su capacidad de derribo porque abrió la pelea con uno exitoso, sin embargo, también sabía que tenía enfrente a un Strickland que es muy cuidadoso cuando logran llevarlo al suelo, por lo que el esfuerzo al buscar someterlo fue infructuoso.
A partir del segundo asalto, Chimaev cambió la estrategia y entró en el terreno de su rival, lo dañó yéndose a las manos, pero también fue castigado, resintiendo un par de impactos con los que Strickland tomó confianza.
Si bien Chimaev golpeó mucho, también tuvo nueve derribos exitosos en 13 intentos, aunque la mayoría hasta el último round cuando el análisis ya se estaba decantando con Sean, porque sus golpes habían sido mucho más significativos.
Pudo ser para cualquiera
Pensando globalmente en la pelea y ya con el quinto asalto en sus últimos segundos, parecía que Chimaev -por ser el campeón, pero también por lo que ya había hecho- iba a retener el cinturón, tampoco es que la decisión haya sido polémica, aunque se la llevó el underdog contra muchos de los pronósticos.
El combate cerró con una declaración de paz luego de los enfrentamientos e insultos cruzados que habían protagonizado en la previa dado su historial: Khamzat Chimaev le colocó el cinturón a Sean Strickland en un acto de deportividad.
When it's all said and done ????@KChimaev wraps @SStricklandMMA with the middleweight belt! pic.twitter.com/ps3qUq46LW
— UFC (@ufc) May 10, 2026
