La madre del futbol femenil en Argentina

La madre del futbol femenil en Argentina
Ellas han ganado un gran espacio en el futbol argentino.
 Ellas han ganado un gran espacio en el futbol argentino.  (Foto: Foto: @La_Nuestra)
  • Mónica Santino, luchadora incansable a favor del futbol para mujeres
Ciudad de México -

Las mujeres no tenían lugar en la cancha principal de la Villa 31 de Retiro, una "Villa Miseria" de la Ciudad de Buenos Aires, donde hasta hace ocho años era el espacio público por excelencia de los hombres.

Las "Aliadas de la 31", comandadas por la exfutbolista de los All Boys, Mónica Santino, dieron un paso importante: "...con superioridad numérica en algunos casos, poniendo el cuerpo en otras, haciéndonos más fuertes con insultos al voleo, recuperando nuestra pelota, apretando los dientes y salir jugando cuando se podía, conquistamos cancha y horario", relató la bonaerense en su cuento "El Gol de Todas", escrito para el libro "Pelota de Papel", donde participan cracks como Jorge Sampaoli, Javier Mascherano y Jorge Valdano -entre otros jugadores que juntaron la pluma y la libreta-. Por azares de su vida, en esta obra también fue la única futbolista.

"Juego al futbol desde los siete, en mi barrio, en la calle con compañeros varones, era la única mujer. Me hice un lugar y eso fue fundacional porque así sería desde ese momento en adelante la consigna: hacerse un lugar", contestó vía correo electrónico desde la nación albiceleste.

Mónica Santino es la presidenta de la asociación civil "La Nuestra", uno de los proyectos sociales con mayor reconocimiento en ese país -premiado por la marca deportiva Nike-, y que tiene como objetivo el desarrollo del futbol femenil en la Villa 31.

Madre de dos hijas, esposa de una mujer y directora técnica de la cancha y la vida de más 60 mujeres del Barrio Güemes, quienes se acercan a ella con el reclamo "yo también sé jugar" para ganarse un espacio, Mónica tiene como premisa hacerlas participar, concientizarlas en sus derechos y establecer raíces para generar un movimiento... y luego un club.

"Pensarse a sí misma sin oportunidades, excluida y con el único destino de maternidad es una visión que hay que cambiar... creemos que la práctica de deporte es una gran vía para erradicar la violencia de género".

La también periodista deportiva que en el Festival de Futbol del año pasado, organizado por la fundación alemana Discover Football en la nación teutona, dirigió al conjunto del Purple Pavement Team –obtuvo el tercer sitio-, confiesa en la obra que "cuando era piba y pateaba la pelota en la calle soñaba con que algún día las mujeres íbamos a ser jugadoras como los varones". En el lema de "La Nuestra", "Mi juego, mi revolución", lleva ya un camino recorrido.

A la Villa 31, que contrasta por su aspecto con algunos de los barrios más lujosos del país como Recoleta o Puerto Madero a solo unos metros de distancia, y a donde nadie quería entrar, llegan periodistas, medios masivos de comunicación, reconocimientos... viajes. El trabajo de Mónica –de 51 años de edad- junto con socias como Juliana Román, también se escucha en programas de radio, en otros libros o en documentales como "Mujeres Con Pelotas".

"Me paro en la cancha como en la vida", dijo un día una de sus jugadoras, un orgullo para la directora técnica quien siempre ha dicho que "al futbol femenino hay que militarlo, lucharlo, visibilizarlo".

Un equipo que se llamó a sí mismo, se identificó, se hizo grupo, fue el primer paso que la directora técnica aprendió a dar en su momento para llegar hasta donde está. Pero eso lo supo desde antes de jugar el torneo de la AFA, el más importante a nivel nacional, más bien desde que tomaba la mano de su abuelo Carmelo para ir a ver a Vélez a la edad de seis. "El futbol siempre estuvo ahí. A mano para explicarlo todo, para llenar de sentido a los días, a las noches, a la vida".

Es la filosofía que se plasma en las letras de su cuento. Es un modo de vida.

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