Marcafan: El amor cura y paga todo

Estimado fan, no estás solo. Aparte de ti, alguien más perdió junto con el Tri en su derrota de 7-0 ante Chile...
Ciudad de México -

Estimado fan, no estás solo. Aparte de ti, alguien más perdió junto con el Tri en su derrota de 7-0 ante Chile en los cuartos de final de la Copa América: el negocio de tener al equipo más taquillero de este torneo que ya se murió para México, pero también para las arcas de oro de los organizadores.

El equipo azteca se convirtió incluso en un anfitrión más natural que el representativo sede en la magna justa realizada en Estados Unidos, país al que habita un 48 por ciento de gente con raíces latinas, aunque el soccer no ha logrado la batalla de posicionarse por encima de la NFL, NBA y MLB.

Durante la primera etapa de la competencia continental, México tuvo un promedio de ingreso al estadio de 70 mil 202 aficionados por partido, con lo que superó a la Argentina de Messi que llevó en el periodo a 56 mil 367 fans por encuentro. El representativo local tuvo aquí una asistencia de 52 mil (cifras de Socceramerica).

En cuanto a la TV, Fan Datos de Cid Consultoría aportan que cada vez que jugaba el cuadro Tricolor se superaban los 30 puntos de rating en las cadenas sobre suelo estadounidense.

LAS FORMAS

Es cierto que contra Chile, el Tri sufrió más que una escandalosa derrota, porque como diría el filósofo popular mexicano Cuco Sánchez “¡qué manera de perder!”. El rival cuenta y La Roja hizo lo que le tocaba, revivir como campeón defensor de la Copa, pero la paliza tampoco debe calificarse como mero “accidente futbolero” porque ¿dónde estaban la actitud y la vergüenza deportiva de los jugadores que cobran tan bien para impedir, si no la derrota, sí un marcador de humillación? La mexicana inició el torneo del Centenario como la sexta Selección más cara, con un valor en el mercado de 117.7 millones de euros, es decir, 2 mil 509 millones de pesos (datos de Transfermarkt). Tras estos últimos resultados seguramente tendrá un decremento. Los directivos deberían revisar el video del juego e investigar todo lo concerniente para saber lo que pasó con la conducta de cada uno de los seleccionados que participó en la noche triste y dirimir responsabilidades, no quedarnos solo con las apariencias y limitar el “pecado” al técnico Juan Carlos Osorio, antes de esto con un invicto de 10 juegos al frente de esta escuadra (que también acabó su racha de 22 sin perder). El periodismo debe hacer su trabajo y aportar pruebas.

Compañeros mercadólogos con intereses en el Tri solicitan a todos los integrantes de la industria deportiva, incluidos los periodistas, solidarizarse y “protegerla”, tomada esta palabra como sinónimo de “tapar” los daños producidos por alguno de sus miembros, para cuidar en conjunto el negocio. Dicho esto en términos coloquiales, hay que ser “palero”. Hacerlo sería como aceptar una especie de complicidad delictiva y desvergonzada.

El buen periodismo debe ser imparcial y fungir como el árbitro en una cancha, servir como contrapeso del poder y las instituciones para ayudarles a ubicar lo que hacen o no correcto y que así tengan la oportunidad de corregir. Así que hay que decir las cosas como son, pero después de investigar con rigor.

AL FINAL, SE TE PASARÁ

Todos nos hemos preguntado cómo un producto tan malo como ha sido la Selección Mexicana en innumerables etapas de su historia puede seguir vendiendo mucho. La respuesta tiene un sentido mercadológico e irracional: se trata de una “lovemark”, y no existe producto malo para los entusiastas consumidores de este tipo de “marcas que enamoran”.

Una “lovemark” provoca que los clientes se vuelvan fans o sea fieles seguidores. Y un fan consume más que el resto de los clientes.

Kevin Roberts, autor del clásico Lovemarks (2004), afirma que el 80% de la decisión de compra se debe a las emociones, como para coincidir con el refranero mexicano en que “donde manda el corazón no gobierna la razón”. Cuando amamos, aumenta el valor subjetivo de “eso” o “ello”, y se convierte en un patrimonio entregado por los consumidores. Si una marca enamora, los fans son followers incondicionales. El Tri es una “lovemark”.

Fue una mala noche. Sí, tal vez el 7-0 nunca se olvide. Pero, amigo fan, como sucede en el amor, después de algún tiempo te harás de la vista gorda y seguirás la complicada relación hasta que tus ganas, el alma y tu cuerpo aguanten. Recordemos que a un amor bien perro se le perdona todo… o casi.

Recuerda que en este mundo terrenal, todo puede sumar o restar, y tú eliges la cuenta.

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