Recuerdan al Pep que se refinó en Dorados

Las charlas entre Morales y Guardiola transcurrían en el Hotel Lucerna de Culiacán, donde se concentraba el equipo que entonces dirigía Lillo.
Abréu también aceptaba los consejos de Pep para recibir el balón de una forma en la que perdiera menos segundos.
 Abréu también aceptaba los consejos de Pep para recibir el balón de una forma en la que perdiera menos segundos.  (Foto: Mexsport)
  • Guardiola pasó 5 meses en Culiacán, aunque descendió en 2005
Ciudad de México -

Ángel “Matute” Morales, Juan Manuel Lillo y Marco Mendoza, todos personajes que convergieron en el Dorados que defendió Pep Guardiola, recordaron la importancia de esa época para el entrenador catalán.

El diario New York Times reprodujo las impresiones de cada uno de ellos, entre los cuales Morales rememoró el día en que el ahora técnico del Manchester City describió su idea del gol perfecto.

“Dijo que su gol ideal era una jugada que involucraba a todos los jugadores del campo, desde el portero al delantero, todos tocarían el balón una vez y al final, gol”, señaló.

“Le dije que era imposible. Soy argentino. Me gusta tocar el balón tres o cuatro veces y luego driblar a alguien. Pero eso fue lo que dijo. Y entonces, unos años más tarde, cuando estaba en Barcelona, vi cómo era una realidad: el fútbol tal cual lo había descrito Pep”.

Las charlas entre Morales y Guardiola transcurrían en el Hotel Lucerna de Culiacán, donde se concentraba el equipo que entonces dirigía Lillo, el técnico que conoció a Pep cuando este lo buscó mientras el primero dirigía al Oviedo.

Lo admiraba, tal como Guardiola ha reconocido lo hace con Marcelo Bielsa y Arsene Wenger. Por eso aceptó la invitación de Lillo para jugar en México, donde también jugaba Sebastián Abreu y el mencionado Mendoza.

“Cuando recuerdo mi carrera hay un antes y un después de haber jugado con Guardiola”, aseguró Mendoza “Con solo jugar a su lado, verlo y escucharlo, mejoré. Había tanto que aprender de él”.

A pesar de su veteranía, Abreu también aceptaba los consejos de Pep para recibir el balón de una forma en la que perdiera menos segundos.

“La felicidad no se encuentra en un lugar”, agregó Lillo. “Ahí (en Culiacán) no había mucha seguridad en ese momento, pero vivíamos para trabajar y para ser amigos, así que lo demás no nos preocupaba. Recuerdo feliz aquellos días por las emociones que me traen, emociones que perduran hasta hoy y que durarán mientras tengamos vida”.

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