Cruz Azul ha vuelto a tener un buen inicio de campaña. Ya a nadie sorprende que eso suceda. Contado el torneo en disputa, en tres de las últimos cuatro certámenes, la Máquina ha comenzado su participación con resultados extraordinarios, que ilusionan y hacen pensar en una posible obtención del título. De la esperanza se pasó al desencanto en las dos anteriores ocasiones (Clausura y Apertura 2005). Por una u otra razón, faltó el paso definitivo a la hora de la verdad. ¿Se repetirá la historia? ¿Los aficionados celestes volverán a sufrir el dolor de una eliminación a unos cuantos partidos de la corona? Torrado, a través de su columna en MT, y compañía afirman que ésta es la buena para su causa. Habrá que ver si los hechos respaldan sus declaraciones.
El tradicional dicho de “no hay que llegar primero, hay que saber llegar”, aplica a la perfección para un equipo que cumple cabalmente con los requisitos necesarios para hacerse de la corona. Tiene hombres de peso en cada una de sus líneas y una experiencia previa que debería bastar para impedir que las equivocaciones del pasado reaparezcan. Suele acceder a la fiesta grande con la etiqueta de favorito, pero también con el creciente estigma de quedarse a la orilla en las batallas que no dan más opción que la de ganar o morir.
Los de la Noria han padecido en carne propia los diferentes obstáculos que se encierran detrás del sistema de competencia que rige nuestro futbol. No tendría caso entrar a la interminable discusión de afirmar si es justa o injusta la manera en que se encuentra al campeón del balompié nacional, mucho se ha debatido en torno a ello y muy pocas conclusiones se han obtenido. Lo importante, por evidente que resulte, consiste en reconocer que, por encima de la posición final en la tabla, está el momento anímico y futbolístico en que llegan los clasificados a las instancias definitorias. Es precisamente en esos dos rubros en los que Cruz Azul ha flaqueado, no ha sabido reservar lo mejor de su repertorio; jugadores supuestamente emblemáticas y con capacidad de líderes, como César Delgado, han fallado cuando tienen que cargar con el peso de la escuadra sobre sus hombros.
Nadie podrá borrar lo realizado hasta el momento por el ferrocarril celeste. Sus actuaciones son convincentes; posee un arsenal ofensivo que resulta envidiable para cualquiera. Sin embargo, la sombra del pasado se mantendrá viva mientras no llegue el parteaguas que rompa con temores añejos y sirva como punto de partida para una nueva era de gloria. La historia, salvo en casos muy excepcionales, no recuerda al que gana las jornadas iniciales, sino al que es capaz de superar todos los escollos para consagrarse en los partidos que, además de talento, exigen pasión, casta y amor por la camiseta.
El Apertura 2006 recién comienza, quedan muchas páginas por escribirse. Por lo pronto, la entidad cruzazulina enfrenta retos de cuidado tanto en el aspecto administrativo como en el netamente deportivo. Por la estabilidad del cuadro azul, conviene que el cuerpo técnico se encargue de evitar excesos de confianza en sus pupilos, y que la directiva arregle con la mayor prudencia posible el pleito con Aarón Galindo, las exigencias económicas de un promotor por el traspaso de Fonseca y el supuesto interés del futbol español por César Delgado. El tiempo sigue su marcha… tarde o temprano sabremos si Cruz Azul vuelve a la cima de la Primera División.