El peligro de tener entre tus filas a un elemento histórico, carismático y que atrapa, en un sentido cualquiera, a las multitudes radica en la posibilidad de que ese individuo por sí mismo se coloque por encima del conjunto, de la institución a la que representa. Que Hugo Sánchez acapare los reflectores de la representación nacional es lógico, entendible por tratarse de un hombre que ha combinado el éxito en la mayoría de sus actividades con declaraciones polémicas y subidas de tono; sin embargo, este hecho puede ocasionar, tal como está sucediendo, que se confundan las batallas personales o dirigidas hacia un objetivo específico y se afecte a la totalidad de una entidad determinada.
Los máximos dirigentes de la Federación Mexicana no contemplaron o decidieron que era un asunto de trascendencia menor lo que podía implicar que el ex técnico de los Pumas y de los Rayos del Necaxa se hiciera cargo de la escuadra que estará buscando su boleto a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Al permitir que Hugo fuera el responsable de un conjunto que en su pasado reciente tiene en su haber la consecución de una Copa del Mundo maximizaron los niveles de exigencia y acabaron con cualquier posibilidad de trabajar en un entorno comprensivo de las fases de un proceso de experimentación rumbo a la batalla por estar entre los más grandes de la región en la categoría Sub-23. La historia ganadora de los jóvenes futbolistas y la responsabilidad que nuestro propio técnico nacional se colocó a través de sus declaraciones en campaña han generado una atmósfera en estado permanente de ebullición.
Pronosticar lo que sucederá en el Preolímpico y, dado el caso, en Beijing 2008 sería como lanzar un volado. Confío en que los nuestros lograrán sin complicaciones su pasaporte a la máxima fiesta universal del deporte; no obstante, sí considero que la simple decisión de haber relegado a Jesús Ramírez se ha convertido en una apuesta negativa para casi todos, comenzando por Hugo, dado que está abierta la posibilidad del fracaso estrepitoso y del descrédito para seguir al frente de la mayor; para la generación de oro de nuestro balompié, por estar más presionados de lo debido gracias a la presencia del ex del Real Madrid en los banquillos y para los hombres de pantalón largo de la FMF, quienes tendrán que soportar todas y cada una de las críticas que se presenten si no se logra realizar un papel decoroso en el certamen olímpico.
El hoy técnico del conjunto verde se ha convertido, sin desearlo, en un enemigo, en un obstáculo constante para la Sub 23. Una pequeña muestra de ello tiene que ver con los gritos que se escucharon a favor de Ochoa en cuanto cayo la anotación ecuatoriana; y podríamos hablar de un escenario exactamente igual, motivado por las mismas razones, respecto al escándalo que se ha armado por un tropiezo en juego amistoso ante un oponente que es ampliamente superior a lo que nuestro equipo estará viendo en el selectivo rumbo a territorio chino.
El riesgo asumido por el órgano rector de nuestro balompié es elevado. Si acierta, estaremos hablando de un resultado con el suficiente valor para impulsar un ambiente de mayor cordialidad de cara al reto Sudáfrica 2010; de lo contrario, las caras de preocupación y los cañones mediáticos apuntarán en contra de todo lo que directa o indirectamente pudiera afectar a quienes tomaron las decisiones en el escritorio y a un costado de la línea de cal. Opina de esta columna aquí.