La discusión en torno a lo positivo o no de incluir naturalizados en la Selección Mexicana, siempre ha tenido un punto de partida irrefutable y contundente: la falta de trabajo en fuerzas básicas y la actitud comodina de la mayoría de los directores técnicos de nuestro balompié. La lógica en este sentido es que mientras no haya producción, el seleccionador nacional en turno, llámese como se llame, no dispondrá del material humano necesario para cumplir con lo que se le exige.
Contadas son las ocasiones en que vale la pena rescatar las declaraciones de un futbolista. Los terrenos comunes son el pan nuestro de cada día. En el mejor de los casos, se presentan declaraciones escandalosas, como las de Guillermo Ochoa afirmando que debe ponerse un límite a los jugadores no nacidos en México. Sin embargo, de cuando en cuando surgen juicios de auténtico valor, palabras que ponen la flecha en el punto preciso para entender el porqué de tal o cual situación.
Oswaldo Sánchez, muchas veces errado en sus comentarios, fue frío al momento de responder a los medios. Sin miedo, y con la verdad de su lado, advirtió que los naturalizados llegaron al equipo tricolor por el mal trabajo que se ha realizado en Fuerzas Básicas, a lo que habría que sumar la dramatica escasez de jugadores nacionales del mediocampo hacia el frente.
La razón que orilla a Eriksson, y que antes había impulsado a un escenario semejante a Ricardo La Volpe, Hugo Sánchez y Javier Aguirre, es real. Los afectados tienen la posibilidad de elegir entre dos opciones. La de respetar el origen mexicano o la de buscar en otros lo que no encuentran en el jugador nacional. La decision de Eriksson está clara, y aunque en servidor no la comparte del todo, resulta entendible, sobre todo si se toma en cuenta la mentalidad europea, en la que existe una mayor apertura en comparación a nuestra ideología.
Como tema ligado a este tópico, es menester rescatar los comentarios vertidos por Raúl Arias, quien sigue criticando a diestra y siniestra sin siquiera predicar con el ejemplo. El hoy técnico necaxista cuestionó a los asistentes de Eriksson por realizar monitoreos en Europa, afirmó que se está abaratando la camiseta de la oncena tricolor y pidió a los jugadores mexicanos que levanten la mano para pedir un lugar. La mala noticia para Arias es que no resulta credible en sus palabras, pues si así fuera, si en verdad defendiera a capa y espada lo mexicano, no tendría un cuadro plagado de extranjeros del mediocampo hacia el frente. El estratega de los Rayos exige, pero no tiene el tacto para apoyar a los mexicanos y sí en cambio, se llevó a los extranjeros del San Luis y América para poder salvar a los Rayos.
El día en que los equipos mexicanos, incluyendo al Necaxa de Arias, se la jueguen con elementos mexicanos, habremos dado un paso hacia el frente. La idea primaria de contratar extranjeros tendría que ser la de fortalecer a una escuadra, y no la de ocupar un sitio que sin problema alguno podría ser poblado por un jugador nacional.
Oswaldo tiene razón… Eriksson decidió... Arias defiende lo mexicano sólo de dientes para afuera…Opina de esta columna aquí.