Futbol
Editorial Mediotiempo
Columna de Mauricio Cabrera Editorial Mediotiempo

Di no al miedo

Acabar con etiquetas negativas se está convirtiendo en una tendencia para el futbol mexicano. La Selección destruyó el temor a perder contra Estados Unidos en el Azteca y confirmó que la rivalidad con los vecinos del norte es equilibrada. Ellos se imponen en su tierra y nosotros en el nuestro.  En ese mismo episodio, Miguel Sabah asestó un duro golpe a quienes lo califican de tibio y se convirtió en el héroe de uno de los contados escaparates que tenemos para enaltecer nuestro amor a la patria.   Los caprichos del destino conjugaron estos acontecimientos con la próxima celebración del duelo entre Cruz Azul y América, un cotejo equilibrado en cuanto a las capacidades futbolísticas de cada uno, pero con tendencia a favor de los segundos por la valía de los antecedentes. La estadística importa y pesa. Sólo así puede entenderse que La Máquina no haya podido derrotar a las Águilas en catorce enfrentamientos, varios de ellos efectuados en momentos en que los emplumados provocaban tristeza por su andar sobre el rectángulo verde.   La mentalidad, ese factor tan importante y a la vez tan menospreciado por muchos, puede convertirse en el rubro que marque diferencia sobre la cancha del Azul. Así como la escuadra dirigida por Javier Aguirre fue tan valerosa como para deshacer la premisa que anticipaba un triunfo de los de las “Barras y las Estrellas” en caso de que se nos adelantaran en el marcador, los celestes deberán concentrarse antes, durante y después del partido. La confianza inicial es importante, pero es aún más relevante la fortaleza anímica que se manifieste durante la confrontación, ya sea con circunstancias favorables o no.   Apuntar a Cruz Azul como favorito sería riesgoso. Es un equipo que ha gozado de cualquier cantidad de oportunidades para vencer a los de Coapa, y siempre fracasa en el intento. Sin embargo, revisando línea por línea y volteando al banquillo, es factible identificar al cuadro cementero como un conjunto mejor armado y con un estratega que supera por amplio margen a su homólogo. Mientras Enrique Meza es un hombre probado, con largo bagaje en Primera División, Jesús Ramírez dista mucho de representar los valores del americanismo y no ha podido satisfacer las demandas de su afición.   El ferrocarril celeste tiene frente a sí un reto doble. El primero, el más significativo, estriba en vencer las murallas que le han merecido calificativos referentes a la tibieza, la mediocridad y la medianía. El segundo, vencer a la escuadra que ha ejercido paternidad a últimas fechas, será posible, siempre y cuando se rompa con la barrera mental que se ha heredado de anteriores fracasos.   Sabah se sacudió el miedo, lo destrozó de forma exhibicionista: ante más de 100 mil aficionados y millones más observándolo por televisión. Cruz Azul lo puede hacer, pero tendrá que ser tan fuerte como inteligente. De lo contrario, la paternidad emplumada continuará. A La Máquina hay que pedirle que le diga no al miedo; que si le ganan, posibilidad siempre latente en el juego, sea porque el oponente lo superó en la cancha, mas no por su enclenque mentalidad.
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