Colaboración de Popescu con Securitate desata tormenta

Las informaciones publicadas este lunes por la prensa sobre la colaboración del ex internacional rumano del Barcelona, Gica Popescu, con la policía política de la época comunista han provocado una...
 Las informaciones publicadas este lunes por la prensa sobre la colaboración del ex internacional rumano del Barcelona, Gica Popescu, con la policía política de la época comunista han provocado una cascada de denuncias, sospechas y acusaciones.
Bucarest, Rumania (Reuters) -
  • Popescu reconoció haber escrito cuatro notas informativas

Las informaciones publicadas este lunes por la prensa sobre la colaboración del ex internacional rumano del Barcelona, Gica Popescu, con la policía política de la época comunista han provocado una cascada de denuncias, sospechas y acusaciones en el mundo del futbol rumano.

En un primer momento, Popescu, de 41 años, negó contundentemente haber escrito las notas informativas que se le atribuían sobre sus compañeros de equipo del Universitatea Craiova, y se mostró convencido de que las acusaciones se deben a un complot contra su candidatura a presidir la Federación Rumana de Futbol (FRF).

Pero en una entrevista concedida el jueves a “Evenimentul Zilei”, Popescu reconoció haber escrito cuatro notas informativas sobre los jugadores de su equipo, y justificó su conducta alegando que elogiaba a sus compañeros y escribía "cosas buenas" sobre ellos.

En su defensa salió enseguida su ex compañero en la Selección Nacional y amigo personal Gica Hagi, conocido como "el Rey" y considerado unánimemente el mejor jugador rumano de todos los tiempos.

"Popescu no ha colaborado con la Securitate. Es una miseria lo que se dice", declaró a la prensa Hagi, que recordó que los deportistas eran los mejores embajadores de Rumania e insinuó que el eurodiputado y dueño del Steaua, Gigi Becali, trabajó para la policía secreta.

Enemigo de "el Rey" desde que éste abandonó el banquillo del Steaua por las presiones desde el palco y amante del circo y las polémicas, Becali dejó claro que se considera mejor que Hagi y rechazó con violencia haber sido "securista" (espía).

"No es verdad lo que dice Hagi", afirmó el magnate al canal de televisión Realitatea frente a los yates del puerto de Montecarlo, donde se encuentra de vacaciones.

El escándalo provocado por la revelación sobre las actividades de espionaje de Popescu animó al diario “Adevarul” a sacar más trapos sucios, y el jueves le tocó el turno al ex futbolista y actual Vicepresidente de la Liga Profesional de Futbol (LPF) Alexandru Boc.

Según escribió el periódico, citando documentos del Consejo Nacional para el Estudio de los Archivos de la Securitate (CNSAS), como en el caso de Popescu, Boc ofreció entre 1984 y 1986 más de 20 informaciones a la Securitate.

Boc lo ha negado y ha asegurado que la letra de los documentos publicados por Adevarul no es suya y que llevará a los tribunales a los responsables de la información.

En este ambiente encanallado de recuerdos siniestros y denuncias interesadas, el gran ex futbolista y actual directivo del Dinamo de Bucarest, Cornel Dinu, ha reconocido, en un gesto de prudencia y honradez, haber escrito dos notas informativas en sus tiempos de jugador entre los años 70 y los 80.

Las revelaciones parecen haber provocado la solidaridad entre unos deportistas forzados a ser espías que eran las primeras víctimas de la depravación moral del sistema represivo del Dictador Nicolae Ceausescu.

El antiguo futbolista y ex seleccionador Anghel Iordanescu, que llevó a Rumania a Cuartos de Final del Mundial de Estados Unidos en 1994, ha recordado hoy que también él ofreció información a la Securitate sobre la evasión a Alemania del jugador Marcel Raducanu.

El que fuera futbolista del Burgos, Gabi Balint, ha declarado que todos los jugadores del Steaua eran obligados a dar informaciones después de cada salida del país, y ha recordado que fue interrogado cuando su compañero y amigo Miodrag Belodedici, ex del Valencia, del Valladolid y del Villarreal, se fugó a Serbia para jugar con el Estrella Roja.

La ola de acusaciones ha alcanzado también al ex jugador y actual entrenador del Standard de Lieja Ladislau Boloni y al ex futbolista Rodion Camataru, que según publicó esta semana la prensa deportiva rumana habrían sido también colaboradores de la Securitate.

Con una legión de 700.000 informadores infiltrados en todas las capas sociales de un país de 22 millones de habitantes, la célebre Securitate controlaba los movimientos y las conversaciones de buena parte de los rumanos dentro y fuera del país y de todos los extranjeros que lo visitaban.

Los futbolistas de elite eran un objetivo prioritario para la policía secreta, por sus continuos viajes al extranjero para partidos continentales, su contacto con foráneos y el riesgo potencial de fugarse o intentar fichar por algún club de la Europa libre.

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