La violencia, ¿un marco más en la Copa América?

“Nosotros el domingo nos jugamos la historia pero ustedes se juegan la vida”, se leía en una de las tantas banderas que hicieron presencia en las calles porteñas a lo largo de la semana pasada y...
 “Nosotros el domingo nos jugamos la historia pero ustedes se juegan la vida”, se leía en una de las tantas banderas que hicieron presencia en las calles porteñas a lo largo de la semana pasada y en el partido que terminó condenando a River.
Buenos Aires, Argentina -
  • Son 256 las personas que murieron a causa de la violencia en el futbol
  • Los organizadores de la Copa toman medidas para que las barras bravas no empañen el evento

“Nosotros el domingo nos jugamos la historia pero ustedes se juegan la vida”, se leía en una de las tantas banderas que hicieron presencia en las calles porteñas a lo largo de la semana pasada y en el partido que terminó condenando a River a jugar en la Segunda División del futbol argentino. “Matar o morir”, decía otra. Eso sí, siempre en nombre del buen futbol. Previo a que se inaugure la Copa América, por un momento se presentó la duda en los amantes de este deporte sobre dónde se jugaría la Final de dicho torneo pues el Estadio Antonio Vespusio Liberti, más conocido como el Monumental de River Plate, se encuentra con varias de sus instalaciones totalmente destruidas debido  a los disturbios ocasionados al finalizar el encuentro entre River y Belgrano de Córdoba el domingo pasado. Para tranquilidad de ellos y de quienes compraron la entrada para presenciar aquella Final, el partido se seguirá jugando ahí. No obstante, el episodio sirve para nuevamente dejar entrever una de las tantas enfermedades de este deporte devenido en negocio. La historia se repite una y otra vez. Y la violencia vuelve a ser protagonista en un plano cuya realidad supera cualquier tipo de ficción.  Son 256 las personas que murieron a causa de la violencia en el futbol. Y si las cosas no toman otro rumbo, esta cifra irá en aumento. Tres partidos suspendidos a lo largo del Clausura 2011, la entrada de hinchas al campo de juego en el partido de ida entre Belgrano y River, y estos últimos incidentes en la vuelta, parecen no servir para hacer real conciencia sobre las manchas que están asechando a este deporte. A dos días de haber descendido River a la Segunda División del futbol argentino, su ahora técnico Matías Almeyda recibió la noticia de que deberá pagar 13 mil pesos argentinos por besar la camiseta de su equipo frente a la hinchada de Boca, en el último Súper Clásico cuando como jugador se iba suspendido de la cancha. Incitación a la violencia, sentenció el fiscal. "El futbol no es solamente un deporte, es un negocio en el cual están involucrados los barra bravas y tienen la protección de la AFA" Congruencia es lo que falta en la justicia argentina. Se imputa al jugador por incitar mediante un beso y se deja en libertad a cientos de oportunistas que no sólo la incitan, sino la ejercen. Es difícil erradicar la violencia cuando ésta está institucionalizada en el futbol argentino. Las eternas barras bravas que aparentemente son rechazadas por los clubes, manejan impunemente una parte importante de éstos. Ellas ahí están, a la vista de todos, alentando en las buenas y agrediendo en las malas. Todos las ven, pocos se animan a tocarlas. Para ellas, el futbol es un negocio más del cual lucrar. A través de la venta de merchandising, la reventa de entradas, los paquetes de partidos para extranjeros, los trámites para asociar a gente a sus clubes, y otras actividades, consiguen sacar dinero. “El futbol mueve otro tipo de negocio, el futbol no es solamente un deporte, es un negocio en el cual están involucrados los barra bravas y tienen la protección de la AFA y los distintos organismos”, sentenció en radio Eme Liliana García, Vicepresidenta de la ONG “Salvemos el futbol”. Es que son personas como Liliana, ajenas al deporte y la política, quienes tratan de encargarse de eliminar esta escoria del balompié. A ella le mataron a su hijo en la Copa América de 1995 al finalizar el encuentro entre Argentina y Chile. Unos barras, una vendetta, tres puñaladas, una madre desolada y un chico muerto. Este viernes tanto ella como quienes integran esta organización, irán a La Plata -donde se llevará a cabo el partido inaugural Argentina vs Bolivia- con una bandera con la foto de su hijo, y un reclamo: “Terminar de una vez con la violencia en el futbol”. “Lamentablemente la justicia no hace demasiado, el silencio de la justicia es cómplice. Hay mucha gente que está identificada en los videos y no se actúa”. Sin ir más lejos, el pasado domingo el árbitro Sergio Pezzotta denunció que en el entretiempo del partido entre River y Belgrano fue amenazado de muerte. Alguien de adentro del club dejó ingresar a este grupo de barras hasta donde el réferi se encontraba. Y él no fue el único amenazado. La esposa de Diego Simeone, ex técnico del equipo millonario, y sus hijos, también fueron increpados. Como si eso fuese poco, el miércoles por la madrugada explotó una bomba molotov frente a la casa de un dirigente  de River, Daniel Mancusi, provocando daños menores en la fachada de la vivienda. "El silencio de la justicia es cómplice. Hay mucha gente que está identificada en los videos y no se actúa" El problema es que no sólo dirigentes del futbol son cómplices; hay gente involucrada en la política que hace arreglos con las barras bravas para que éstas acudan a sus actos y sirvan como seguridad. Otros ofrecen impunidad y beneficios a cambio de que éstas hagan propaganda. Lo cierto es que la violencia no sólo está presente en el futbol sino en toda la sociedad. No son todos los hinchas unos sacados violentos. El domingo pasado, en medio del caos por el descenso de River, se rompieron los negocios de alrededor de la cancha y se saquearon sus productos. Vandalismo puro que nada tiene que ver con un resultado deportivo. Oportunistas que aprovechan la desolación del hincha para cometer delitos. Porque el verdadero hincha estaba conmovido, destrozado por ver a uno de sus grandes amores, irse a la B. Sin embargo, la violencia no sólo es impartida por los argentinos. Barras bravas chilenos también piensan hacer presencia en la Copa América.  Bajo los rumores de que éstos se movilizarán a Mendoza, una de las sedes del Grupo C (integrado por Chile, México, Uruguay y Perú), autoridades de esta provincia así como chilenas, ya tienen armado un operativo de seguridad para impedir posibles disturbios. Se trata de La Garra Blanca (Colo-Colo), Los de Abajo (Universidad de Chile) y Los Cruzados (Universidad Católica). Como una de las tantas medidas tomadas para prevenir cualquier tipo de tumulto, se realizarán exhaustivos controles en los micros que transporten gente desde Los Andes a Mendoza. Según informa el Diario Uno,  cada selección será custodiada por dos motos de la Policía Vial, y una patrulla con policías que estarán en contacto con los jefes de seguridad de cada delegación. Además, se estima que habrán 20 policías resguardando afuera de los hoteles. Para la Copa América se tienen preparados diversos operativos de seguridad. Habrá que esperar a que ésta comience para ver si son efectivos o no. Dicen que del error se aprende, y si bien hace tiempo se vienen cometiendo los mismos errores en el futbol argentino, se espera que esta vez no sea la violencia quien protagonice el torneo sino el futbol en su máxima expresión.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×