Lutz Pfannenstiel, portero del mundo

Portero alemán que durante su carrera participó en 25 equipos de 12 países diferentes, como Malasia, Inglaterra, Singapur, Sudáfrica, Finlandia, Nueva Zelanda, Noruega, Canadá, Albania, Armenia,...
 Portero alemán que durante su carrera participó en 25 equipos de 12 países diferentes, como Malasia, Inglaterra, Singapur, Sudáfrica, Finlandia, Nueva Zelanda, Noruega, Canadá, Albania, Armenia, Brasil y Namibia.
Ciudad de México -
  •  Es el único jugador en haber jugado en todos los continentes
  •  Estuvo en prisión y a punto de morir
  •  Tiene una fundación que liga al futbol y al cambio climático

Forrest Gump comenzó a correr por querer hacerlo. Lutz Pfannenstiel hizo lo mismo por las canchas del mundo sin tener una idea final de lo que podía conseguir. El tiempo lo consagró con el Récord Guinness como el único futbolista en jugar en las seis confederaciones de la FIFA.

"No me importa el dinero ni la fama, el futbol me ha dado la oportunidad de vivir muchas culturas y experiencias únicas alrededor del mundo."

Portero alemán que durante su carrera participó en 25 equipos de 12 países diferentes, como Malasia, Inglaterra, Singapur, Sudáfrica, Finlandia, Nueva Zelanda, Noruega, Canadá, Albania, Armenia, Brasil y Namibia. Lutz no pudo debutar en su país natal, el sueño lo cambió por jugar en más 570 estadios y convertirse en un verdadero portero del mundo. Actualmente es Visor Internacional del TSG Hoffenheim y creador de la Fundación Global United FC. El guardameta platicó con Mediotiempo ahora que estuvo de visita en México para el Mundial Sub-17. Cuando apenas tenía 19 años, su carrera lucía prometedora, a tal grado de tener en la mesa ofertas de grandes equipos del futbol teutón como el Bayern Munich, pero Lutz sabía que de quedarse en Alemania tardaría mucho tiempo en poder ser el guardameta titular. Por ello, tomó la decisión de ir a jugar al futbol de Malasia con el Footbal Association of Penang. Ahí estuvo apenas unos meses hasta que en 1994 llegó al Wimbledon de Inglaterra, para después pasar al Nottingham Forest. Su misma necesidad e impaciencia lo llevaron una vez más a buscar nuevos horizontes. Cuando menos lo pensó, su papel de trotamundos comenzó a tomar forma. En cuatro años pasó por siete equipos, Sembawang Rangers Football Club de Singapur, Orlando Pirates de Sudáfrica, Tampereen Pallo-Veikot, FC Haka y PK Islami de Finlandia, Sportverein Wacker Burghausen de Alemania y Geylang United Football Club de Singapur. Uno tras otro invadieron su mente de recuerdos, pero aquellos momentos que terminaron por marcarlo los vivió en Singapur cuando por una acusación falsa, pasó 101 días en prisión. El guardameta alemán contaba con un gran prestigio y además de jugar futbol, tenía un programa de televisión, era modelo y había sido nominado al mejor portero del año, pero un día todo cambió cuando una persona se acercó y le preguntó en la calle, “Lutz, ¿crees que van a ganar el próximo partido”, él sin dudar, respondió afirmativamente. Un simple “sí” le ocasionó pasar los peores días de su vida pues fue acusado por inmiscuirse en el mundo de las apuestas. “No tenía comida, no tenía cama, no tenía baño, cada día era agredido y se empezaban a acumular las heridas y cicatrices. A las dos semanas comencé a defenderme, si no lo hubiera hecho, hoy estaría muerto. Fue una lección muy fuerte de la vida, que sin embargo, me hizo crecer mucho como persona, me hizo apreciar las cosas fáciles de la vida”, rememoró Pfannenstiel. Cuando su caso llegó a la corte, se comprobó que no había dinero de por medio y Lutz salió de prisión. Siguió con su carrera con el Dunedin Technical de Nueva Zelanda y posteriormente con el Bradford Park de Inglaterra. Estando en el equipo inglés, Lutz vivió otra amarga experiencia. En una jugada, un rival lo golpeó accidentalmente y Lutz se debatió entre la vida y la muerte por unos instantes. “El delantero me golpeó sin querer en el esternón, en ese momento quedé inconsciente, estuve en estado de coma por una hora. El árbitro suspendió el partido, pero para mí eso jamás sucedió. En mi cabeza empecé a ver negro, gris, blanco, no escuchaba nada, no veía ninguna cara y en el fondo apenas observé una luz blanca y cuando estaba cerca de llegar a ella, desperté. De pronto sin darme cuenta estaba en el hospital y viendo a un doctor”. Su carrera siguió en clubes de Nueva Zelanda, Noruega, Canadá y Albania. En 2007 llegó al FC Bentonit de Armenia, en donde  asegura que “fue complicado por las condiciones en que se vive, era muy extremo, el dinero no era bueno”, pero a pesar de ello, llegó a hacer muy buenos amigos como el portero mexicano Sergio Ramírez quien era su compañero de equipo. Llegó el año 2008 y Lutz con tenía un sueño por cumplir, jugar en el futbol sudamericano y más concretamente en Brasil, para así convertirse en el primer y único futbolista en haber jugado al futbol en todos los continentes habitados. “Me encantó jugar en Brasil, fue una enorme experiencia. Llegué con 35 años de edad y fue cuando realmente me sentí realizado como futbolista. Sudamérica era el único continente que me faltaba y el jugar en Brasil fue muy especial para mí. Sabía que soy y quizás seré el único jugador en el mundo en haber jugado en todos los continentes”, asegura Lutz, quien tuvo la oportunidad de jugar en el Estadio Maracaná, el “más especial” en su carrera. Su carrera continuó por dos años más en el futbol de Noruega primero y en Namibia después, donde incluso llegó a ser portero y entrenador del Ramblers Club. Ahí, tras 25 equipos de 12 países, decidió dar por terminada su carrera. “Tuve mi último partido oficial cuando tenía 37 años, estaba jugando en Namibia y me sentía cansado. Ya tenía muchos otros proyectos encima y no podía seguir enfocándome en ser jugador activo”. Su vida en las canchas le dio la vuelta al mundo por eso era inevitable seguir ligado a su gran pasión: el futbol. Con el conocimiento que sólo un trotamundos puede tener Lutz creó la Fundación Global United FC, donde “la idea es usar la popularidad del futbol y a las estrellas para tener un mejor planeta, para luchar contra el cambio climático; para poder construir un mejor lugar para vivir en las zonas más desprotegidas del mundo”. Además de su Fundación, actualmente es Visor del Hoffenheim de su país y frecuentemente gusta de ir a observar cómo entrenan diferentes porteros a lo largo del mundo, para así “crear una propia escuela de porteros” con base en todo lo que ha aprendido. Sus sueños e ilusiones siguen intactos. Hoy, desde otra posición intenta hacer un cambio en el mundo y sabe que con el futbol esto puede ser más fácil, por eso uno de sus objetivos es poder jugar un partido en la Antártida. “Imaginemos jugar un partido entre jugadores del sur del mundo contra los del norte. Estaríamos en las noticias de todos los países y habría una gran trascendencia para lo que queremos lograr,” afirma Pfannenstiel, quien asegura que no se arrepiente de nada en su carrera futbolística. “Lo mejor son los amigos que he hecho a lo largo del mundo. No me importa el dinero ni la fama, el futbol me ha dado la oportunidad de vivir muchas culturas y experiencias únicas alrededor del mundo”, finalizó.

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