Gustavo Cerati, el futbol y la 'persiana' que apenas abría

Gustavo Cerati abandonó la sala de ensayos terrestre, el último acorde fue tocado en su cuarto de hospital en Buenos Aires, tras un suspiro, el ex líder de Soda Stéreo dejó este mundo donde no...
Gustavo Cerati abandonó la sala de ensayos terrestre, el último acorde fue tocado en su cuarto de hospital en Buenos Aires, tras un suspiro, el ex líder de Soda Stéreo dejó este mundo donde no sólo demostró amor por su guitarra.
 Gustavo Cerati abandonó la sala de ensayos terrestre, el último acorde fue tocado en su cuarto de hospital en Buenos Aires, tras un suspiro, el ex líder de Soda Stéreo dejó este mundo donde no sólo demostró amor por su guitarra.
Ciudad de México -
  • El artista era aficionado del Racin Club de Argentina a quien vio Campeón en 2001

Gustavo Cerati abandonó la sala de ensayos terrestre, el último acorde fue tocado en su cuarto de hospital en Buenos Aires, tras un suspiro, el ex líder de Soda Stéreo dejó este mundo donde no sólo demostró amor por su guitarra, sino también por un balón de futbol. Su afición al balompié no era lo que más presumía, gracias a los malos años que tuvo el Racing Club de Avellaneda de Argentina, Cerati prefería casi no hablar del tema, era sólo como una “Persiana“ que de vez en cuando abría. Le apenaba ser fan de un equipo al que sólo vio Campeón una vez en  vida (Apertura 2001). En 1999, el autor de “Persiana Americana” compartió algunos shows con su amigo Charly García, quien era fan de River Plate, equipo que dominó ese año junto con Boca Juniors la Liga pampera. Una tórrida conversación se desentrañó ahí; Charly presumía la historia de su equipo mientras Cerati simplemente callaba. “Eres fan de River, ahora te puedes reír de todos”, dijo Cerati a su compañero de escenario. Eran años precarios de logros para el Racing, el autor de “Bocanada” no saltaba jamás a la defensa del equipo de sus amores. Dos años después, cuando “El equipo de José” alzó un ansiado título, Cerati le envió una foto a su amigo con la playera puesta con una leyenda que decía: “Ahora puedo reír yo”, sin embargo, esta historia ha girado en el limbo ya que Cerati nunca quiso confirmarla. LAS ‘CASCARITAS’ DE SODA STEREO En la década de los ochenta, a Cerati le gustaba relajarse previo a los conciertos a lado de sus “amigos” Zeta Bosio y Charly Alberti. Un balón era suficiente para que el líder del grupo comenzara a rodarlo y retara a parte del staff para jugar una “cascarita”. ´ Era 1987, Soda Stereo tenía un concierto en el Estadio Municipal de Puerto Montt; una falla en los ductos eléctricos retrasaron el espectáculo y de alguna forma encontraron un esférico. Más de una hora pasó y el juego se puso intenso. El equipo de músicos nunca llevó la cuenta del tiempo, y el equipo técnico hacía su mejor esfuerzo. El público chiflaba y estuvo a punto de estallar el ambiente cuando Cerati y compañía subieron al escenario: ¡El futbol había ganado una vez en su vida al escenario! Cerati partió, ahora podrá tocar su guitarra y ver al Racing Club desde el “palco más alto” que pueda existir en el mundo del futbol.

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