Más problemas que jugadoras en Honduras

Honduras albergará el Campeonato Femenino Sub-20 a principios de diciembre. Ocho selecciones de CONCACAF se reunirán en los estadios de un país centroamericano donde el rostro del fútbol de...
Honduras albergará el Campeonato Femenino Sub-20 a principios de diciembre. Ocho selecciones de CONCACAF se reunirán en los estadios de un país centroamericano donde el rostro del fútbol de mujeres no existe.
 Honduras albergará el Campeonato Femenino Sub-20 a principios de diciembre. Ocho selecciones de CONCACAF se reunirán en los estadios de un país centroamericano donde el rostro del fútbol de mujeres no existe.
Ciudad de México -
  • Existen tres academias de fútbol femenil que reúnen casi un centenar de mujeres

Honduras albergará el Campeonato Femenino Sub-20 a principios de diciembre. Ocho selecciones de CONCACAF se reunirán en los estadios de un país centroamericano donde el rostro del fútbol de mujeres no existe: No cuenta con una selección mayor; combate contra el machismo, el olvido, la delincuencia, la pobreza; las jugadoras tienen que sufragar sus gastos, comprar sus tacos, mientras luchan con orgullo por la "H". En resumen, hay más problemas sociales que jugadoras en la cancha. Sin embargo, hay un primer intento por hacer rodar el balón femenil: tres academias donde apenas reúnen a cien mujeres de entre 12 y 16 años de edad.

"Nadie cree en el fútbol femenino" es una frase que se repite entre sus protagonistas y, principalmente, es mencionada por el Director Técnico, Miguel Escalante, el encargado del quehacer, que empieza por barrer la invisibilidad.

"En un principio, los juegos de fútbol femenil daban mucho qué desear, terminaban en goleadas y las jugadoras hacían cosas como tomar alcohol al terminar los encuentros; eran un mal ejemplo para la gente. Luego el aspecto del lesbianismo, que eso algo que aquí no se tolera, era otro factor que alejó a muchos padres y a muchas jugadoras", relata el timonel, quien hace diez años ya había tocado base con las futbolistas, aunque posteriormente se fue a la rama varonil.

Fátima Romero tiene 16 años. La calle fue su primera cancha habitual y sus hermanos sus compañeros de equipo. Hace cinco meses se integró a la selección invitada por el entrenador, un paso que dudó mucho en dar "porque la gente decía que ahí sólo iban jugadoras con dinero y yo soy pobre, humilde", cuenta la futbolista que luego de abandonar la escuela por acabarse los permisos para jugar futbol, transita "con dios" entre calles donde pululan pandillas, alcohol, drogas, conflictos: una bacteria que se activa con el ocio.

Por eso, para la nacida en Tegucigalpa que por las mañanas ayuda a su madre a limpiar la casa "el fútbol es mi principal pasatiempo, me aleja de la calle".

En la cancha, Fátima ejerce de volante de contención. Fuera de ella se ayuda de sus hermanos o unas tías (sus padres no trabajan) para pagar sus pasajes, comprar sus tacos y así poder ir a entrenar.

"Donde vivo la verdad que sí es peligroso, hay quien me ofrece esto o lo otro y tengo amigas que sí las aceptan, pero yo les digo que el fútbol es la mejor salida para no caer en maras. Si no tuviera este pasatiempo no sé qué habría sido de mi".

Hay historias del otro lado de la cancha. La capitana Lisbeth Murillo tiene 15 años y es de la capital, Tegucigalpa. Jugó para el equipo femenino del club Olimpia, donde el profesor la conoció y llamó a la selección. Siempre con el apoyo de su padre, quien posee tierras y ganado, y su madre, ama de casa, es llevada por ellos a los entrenamientos en coche, por eso Lisbeth reconoce que no todas disfrutan de las mismas condiciones: "Como siempre hay altas y bajas, a algunas las afecta la economía para ir a entrenar", dice y se siente pionera dentro del nuevo movimiento del balompié femenil en su país, donde a futuro le gustaría estudiar Medicina Forense.

Sus sueños, unidos a los de la portera Madelinne Nieto, a quien le apodan "la futbolista" en su colonia, se mecen en barrios peligrosos que poco a poco dan cuenta del naciente cambio entre la percepción de la gente "cuando ven mi talento de portera todo mundo se asombra", dice feliz la arquera de 1.65 metros de estatura.

UNA NUEVA ERA

"Estamos formando una nueva era de jugadoras", dice el director técnico desde Comayagua. La fiesta del Premundialno sólo intentará dar a conocer a las futbolistas, sino que "se darán cuenta que el fútbol femenil no es malo como la gente lo piensa, siempre tienen la idea de que todas andan atrás de la pelota y juegan a lo que salga", vuelve el entrenador quien orgulloso destaca las tres academias (ubicadas en Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba) como la mejor oportunidad para enseñar un buen trabajo técnico, táctico y físico.

La larga noche del fútbol femenil hondureño busca sus primeros rayos de sol, con los nuevos planes que se ejecutan desde la estructura y con la voluntad de sus jugadoras. Las historias de estas últimas son el verdadero motor de un posible amanecer. SIDE

De acuerdo al estudio "Violencia y seguridad ciudadana, una mirada desde la perspectiva de género" presentado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en junio de este año, se mostró que las ejecuciones y los abusos en contra de las mujeres en Honduras van en aumento. Entre sus líneas puede leerse parte del trasfondo: delitos sexuales, violencia doméstica; secuestro a mujeres jóvenes quienes son llevadas a zonas del interior u otros países, como Guatemala, México y Belice; negativa de las mujeres a que sus cuerpos sean controlados por integrantes de maras y pandillas de las zonas donde viven. Asimismo, el documento señala que los integrantes de estas maras determinan a las mujeres cómo vestir, qué color de pelo usar y cómo actuar, "solo las mujeres de la mara pueden ir con el pelo pintado, si otra que no es de la mara lo hace, se le amenaza a muerte".

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