Khalida y el hiyab en el uniforme afgano

La noticia dio la vuelta al mundo. Mujeres del equipo nacional de futbol de Afganistán estrenaron un histórico uniforme con hiyab incluido y mallas para cubrir las piernas.
La noticia dio la vuelta al mundo. Mujeres del equipo nacional de futbol de Afganistán estrenaron un histórico uniforme con hiyab incluido y mallas para cubrir las piernas.
 La noticia dio la vuelta al mundo. Mujeres del equipo nacional de futbol de Afganistán estrenaron un histórico uniforme con hiyab incluido y mallas para cubrir las piernas.
Ciudad de México -
  • La marca danesa Hummel viste a la Selección de Afganistán
  • El hiyab es parte del código de vestimenta femenina en el Islam

La noticia dio la vuelta al mundo. Mujeres del equipo nacional de futbol de Afganistán estrenaron un histórico uniforme con hiyab incluido y mallas para cubrir las piernas. Sin embargo, el detrás de cámaras se mencionó poco. Nadie mejor que Khalida Popalzai, fundadora del equipo femenil en el 2004 y ex capitana de la misma selección, para explicarlo.

La activista responde vía mensaje de texto, desde Kabúl, la capital de su país donde se encuentra de visita: “Una vez que mi voz comenzó a hacerse cada vez más fuerte gracias a mis actividades para hacer crecer el futbol femenil aquí, circularon los rumores de que yo quería motivar a las mujeres en contra de nuestra cultura y religión; llovieron las amenazas de muerte contra mi persona y mi familia, así que tuve que irme. En Dinamarca me arroparon y la empresa Hummel me dio trabajo, continuó apoyando mis objetivos con el futbol femenil afgano y uno de los resultados es el uniforme”.

Años antes, Khalida hija de una profesora y hoy estudiante de Gestión de Marketing en Copenhague, sólo sabía del futbol lo que el esférico le permite a casi cualquiera que lo toque: “Solía jugar futbol y criquet con mis hermanos, hasta que conocí en la escuela a dos niñas que también les gustaba y junto con quienes decidí juntarme para practicar al finalizar las clases.

"Al principio todo era juego y diversión, pero cuando nos enfrentamos a gente que se saltaba la barda de la escuela para insultarnos, amenazarnos y quitarnos el balón para que dejáramos de hacerlo, comenzamos a tomarlo en serio y a luchar por nuestros derechos como mujeres”.

Del patio de la escuela Khalida saltó a los medios de comunicación. Su trabajo yendo de grupo en grupo escolar para motivar a más mujeres a jugar futbol, así como alzar la voz en contra de la violencia de género y el requerimiento a la Federación de su país para oficializar la existencia del futbol femenino con tal de poder competir, fueron algunos de los motivos que la hicieron aún más visible:

“En el 2009 me volví la líder del equipo y trabajé en el área administrativa de la Federación, sin embargo Afganistán es un mundo de hombres -- las mujeres somos ciudadanas de segunda-- y casualmente los que más estudios tenían y soporte del gobierno eran los que más me enviaban mensajes directa en indirectamente en contra de mis actividades”.

Por eso para la ex capitana de la Selección, quien pudo participar en 20 ocasiones con el conjunto—el día del estreno fue especial: “Era uno de mis sueños satisfacer las necesidades de las mujeres futbolistas de Afganistán pues jugaban con bufandas incómodas, de distintos colores y hasta corrían riesgos por traerlas alrededor del cuello”.

El diseño, que cubre de pies a cabeza a las futbolistas, forma parte de la campaña “Change The World Trough Sports”, de la marca danesa, pues como el nombre lo dice, la intención es usar al futbol y los deportes como herramienta de cambio social, una coincidencia con la fundación alemana Discover Football, donde Khalida también ha compartido su experiencia.

El jersey que tiene un costo de 550 coronas danesas (1,450 pesos aproximadamente) donará 15 Euros por cada prenda adquirida para las jugadoras afganas que en septiembre de este año participarán en un torneo oficial a realizarse en Estados Unidos apoyadas por la Afghan Football Support Organization (AFSO).

“No sólo se trata del jersey, se trata de su derecho a jugar de manera equitativa a los hombres, de tener su nombre estampado, es el símbolo del progreso de las mujeres en Afganistán”, cierra Khalida con la nostalgia de ir de regreso a Dinamarca. Espera que más noticias, al igual que el balón, den la vuelta al mundo.

 

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