¿Hacia un Barcelona sin Messi?

Los jugadores tienen diferentes picos de rendimiento, y el de Messi disminuyó notablemente la temporada pasada

La compra de Luis Suárez por el Barcelona significa la llegada de la primera gran estrella al equipo desde Zlatan Ibrahimovic. Podría argumentarse que el uruguayo es, en la actualidad, el tercer mejor jugador del mundo, detrás de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo  y su llegada al equipo culé marcará un antes y un después.

En principio, tener a un futbolista de esas características debería ser tomado como una gran noticia por los aficionados del club en cuestión. ¿Una delantera Neymar-Messi-Suárez? ¡Vaya locura! Resulta, en la práctica una especie de Dream Team. Un equipo de videojuego, más que real. Va a ser muy divertido.

Sin embargo, el fichaje del uruguayo también representa un cambio de dirección en la política del Barcelona que tiene razones específicas y puede llevar a consecuencias importantes en el corto plazo. En los últimos años, y desde aquél desafortunado experimento con Zlatan, el cuadro culé ha sido construido esencialmente alrededor de Lionel Messi.

La idea es que, al ser el mejor jugador del mundo, podía cargar el peso del ataque del equipo sobre sus hombros, y el resto de sus compañeros debían estar subordinados a él en la cancha.

Para muestra, sólo bastaba ver la famosa conferencia de prensa introductoria de Neymar en la que el brasileño (en buena medida a preguntas expresas de los periodistas), habló más de la admiración y el respeto que le tenía a su ilustre compañero que de lo que podía aportar él mismo a la institución. En el fichaje de más alto perfil del equipo en el año, el importante era otro.

En general, el experimento ha salido bien. El Barcelona es el equipo más ganador en el mundo en los últimos cinco años, y Messi se ha consolidado como el mejor jugador del planeta, y quizá, aunque sea sólo por números, en el futbolista más importante de la historia (como se puede leer en este excelente análisis del sitio estadístico estadounidense FiveThirtyEight)

De acuerdo con una parte de la prensa española, sin embargo, el argentino ha reaccionado a ese protagonismo de manera excesiva, tomando control del vestidor y, sobre todo, constantemente pidiendo renovaciones de contrato. Y más allá de si esa es la realidad o no, lo cierto es que la llegada de Luis Suárez representa una modificación importante al orden establecido en el club.

En primer lugar porque, como dije, el uruguayo es una estrella por sí misma, algo que no sucedía desde hace un lustro. Además, en el Liverpool y en su selección siempre jugó libre en el frente de ataque, más o menos en la misma posición que Messi ha hecho suya y por la que, según Ibrahimovic, debió dejar la institución. Y en tercero, porque a Suárez le gustan los reflectores, y también está acostumbrado a ser el mejor en un club importante.

La pregunta es, ¿por qué el cambio de estrategia? La respuesta más obvia es porque, en vista de lo sucedido en los últimos dos años, la anterior no parecía estar ya funcionando. Pero, además, existen algunos escenarios interesantes a largo plazo que vale la pena analizar.

El más sencillo, y quizá el más probable, es que la cúpula del club haya decidido que el peso del ataque del equipo era demasiado para recaer en un solo jugador, por más bueno que fuera. Pero hay un par un poco más rocambolescos. El primero es que en el Barcelona considere que Messi entra en la curva descendente de su carrera. Es cierto que, con 27 años, debería estar ahora en su clímax, pero los jugadores tienen diferentes picos de rendimiento, y el del argentino disminuyó notablemente la temporada pasada. (En realidad, pasó de ultradominante a sólo dominante. Sus estadísticas siguen siendo estratosféricas como se puede leer en este artículo, también de FiveThirtyEight). ¿Será que nunca volveremos a ver al Messi de antes?

El tercero es incluso más oscuro. Si es verdad que el astro argentino ha tomado tanto ascendente en el vestuario y que eso incomoda a un sector del club, no podría descartarse que se prepare un futuro post-Messi.

Está claro que la apuesta máxima de la directiva actual es Neymar, un fichaje hecho por el ex presidente Sandro Rossell en cuyo equipo estaba el actual dirigente, Josep María Bartomeu. Y también que el astro argentino representaría una fortuna en el mercado. Si el brasileño explota y Suárez funciona, ¿trataría el Barcelona de hacer caja?

En realidad, esta columna es un ejercicio de especulación, y no intenta nada más que aportar el debate proponiendo escenarios distintos a partir de la información que se genera en Barcelona. No afirmo, ni mucho menos, que eso sucederá, pero no deja de ser divertido imaginarse las opciones, sobre todo para dejar descansar, por fin, el tema de Selección Mexicana, que tanto nos ha ocupado.

Como siempre, los invito a comentar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp.

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