Lo que sé de Pep Guardiola

En la edición de julio de la revista Life & Style, perteneciente al Grupo Editorial Expansión, el Periodista Jordi Soler publicó una interesante nota acerca de la trayectoria de Josep Guardiola,...
En la edición de julio de la revista Life & Style, perteneciente al Grupo Editorial Expansión, el Periodista Jordi Soler publicó una interesante nota acerca de la trayectoria de Josep Guardiola, actual DT del Barcelona.
 En la edición de julio de la revista Life & Style, perteneciente al Grupo Editorial Expansión, el Periodista Jordi Soler publicó una interesante nota acerca de la trayectoria de Josep Guardiola, actual DT del Barcelona.
México, DF. -
  • Guardiola jugó en el Barça casi 11 años

En la edición de julio de la revista Life & Style, perteneciente al Grupo Editorial Expansión, el Periodista Jordi Soler publicó una interesante nota acerca de la trayectoria de Josep Guardiola, actual DT del Barcelona.

Soler nos hace un repaso de su historia y de cómo es que llevó a los culés a convertirse en el primer equipo español que gana el triplete. Aquí te presentamos la excelente entrevista, que la disfrutes.

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LO QUE SÉ DE PEP Por Jordi Soler

El 20 de mayo de 1992, cuando el Barça estaba a punto de saltar a la cancha en Wembley, para jugarse la copa de la Champions League, Pep Guardiola leía, sentado en una banca del vestidor, Bella del señor, la famosa novela de Albert Cohen que es, por cierto, una de las cumbres de la narrativa europea del siglo XX.

Guardiola leía esta cumbre mientras sus compañeros jugueteaban con un balón, sacaban lustre a sus botas o se perseguían arrojándose toallas mojadas o botes de champú, esas cosas que suceden normalmente en los vestidores y que, ese día, contrastaban violentamente con el medio centro que leía absorto porque había tenido el presentimiento de que, si terminaba esa novela antes del partido, ganarían la copa.

Guardiola terminó a tiempo las 624 páginas de Bella del señor y, como por arte de magia, el Barça ganó la Champions.

Este hombre que ahora se ha convertido en el entrenador más famoso del mundo, llegó a entrenarse a la cantera del Barça en 1984, procedente de un equipo de Manresa, la ciudad que quedaba a mano desde el pueblo donde nació y fue niño, que ostenta el nombre áspero de Santpedor, surgido de la contracción de Sant Pere d´or, que en español sería San Pedro de Oro, por el río, Del oro, que lo cruza.

Puestos a montar la carta literaria del nacimiento de Pep, con la idea de fundamentar en la esotería su rotundo éxito, tendríamos que empezar por asociar el río de oro que baña el pueblaco donde nació y el significado de su apellido, Guardiola, palabra catalana que en español quiere decir alcancía, ese artefacto que sirve para ir juntando, poco a poco y con paciencia y disciplina una fortuna, que es precisamente lo que ha hecho Pep durante 25 años, con sus altas y sus bajas, en el club que lo vio nacer como mediocampista.

Del pueblo catalán de Santpedor, que tiene menos de 5,000 habitantes, llegó Guardiola a la cantera del Barcelona y seis años más tarde, ya que había cosechado méritos suficientes, debutó en el primer equipo que dirigía entonces Johan Cruyff, ese futbolista holandés legendario que en su etapa de entrenador revolucionó el futbol que jugaba hasta entonces el Barça, lo dotó de un estilo único y le insufló una confianza en sí mismo que acabó con la inseguridad y la depresión que le habían dejado cincuenta y tantos años de perder contra el equipo del General Franco, Dictador de España y seguidor del Real Madrid, que murió en 1975 pero dejó un buen rato deambulando a su fantasma.

Johan Cruyff inventó el estilo de juego del Barça que consiste, grosso modo y a riesgo de estar explicando lo inexplicable, no sólo en ganar sino en hacerlo de manera hermosa, de manera bella como la Bella del señor que terminó Guardiola antes de brincar al césped de Wembley; un estilo ese que inventó Cruyff que hay que ver para entender y que en esta última Temporada, corregido y sublimado por Guardiola, ha sido definido, por más de un locutor exaltado, como futbol de toque, o como tiqui-taca.

Guardiola jugó en el Barça casi 11 años y se retiró en el 2001 después de una racha horrible de lesiones y en un momento difícil de su relación con el club, porque Pep es un hombre temperamental, era un Capitán que ordenaba el juego a gritos y aspavientos dentro de la cancha, tanto que cuando hace unos meses le preguntaron a Carles Puyol, Capitán del equipo actual, que cómo veía a Guardiola de entrenador, respondió: igual que cuando era jugador, mandando todo el tiempo.

Hace un par de años le oí decir a Guardiola una cosa que define el sistema de juego, el cruyffismo sublimado del Barça de hoy; tratando de explicar la forma en que jugaba, dijo que él tiraba pases sin ver, porque sabía que tal delantero estaría en tal sitio listo para recibir el balón; Pep no jugaba de vista, ni de oído, sino de memoria, como juega hoy el equipo que entrena, y hace apenas unos días, en una cena de amigos, oí en Rafa Márquez, el defensa mexicano del Barça, que lleva por cierto el número 4 que inmortalizó Guardiola, un eco de esa idea que le ha transmitido su entrenador; contó que lanza pases a un cuadrángulo vacío del campo donde, invariablemente, cuando el balón está a punto de caer a tierra, se materializa Thierry Henry.

Guardiola ganó, como jugador del Barça, seis Ligas, dos Copas del Rey y cuatro Supercopas de España, además de la Champions, dos Supercopas y una Recopa de Europa, y la Medalla de Oro con la Selección Española en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Después emigró a Italia, a jugar con el Brescia y con  la Roma, y luego de una experiencia futbolística anticlimática y más bien amarga, fue acusado, en un control antidoping, de consumir nandrolona y condenado a pagar 2 mil euros y a purgar siete meses de cárcel; una sentencia desalmada e injusta que Guardiola recurrió y seis años después logró demostrar que no se había dopado con nandrolona sino que su organismo, de manera natural, tiene un superávit de esa sustancia, otra rareza de este hombre que conjuraba triunfos leyendo a Cohen y que estimula a sus futbolistas poniéndoles canciones de Coldplay durante los entrenamientos.

El 27 de mayo pasado en Roma, en el mismo estadio donde como futbolista había sido condenado al banquillo, durante esa etapa anticlimática y más bien amarga, Guardiola puso en práctica su heterodoxia, le dijo a uno de sus asistentes que de los 15 minutos que tenía el equipo para calentar en la cancha antes del partido, les quitara ocho y los regresara a todos rápidamente al vestidor; mientras su equipo ejecutaba ese medio calentamiento, él preparó un proyector y una pantalla que había llevado a escondidas desde Barcelona, acomodó sillas y bancas como si fuera una sala de cine y apagó la luz; cuando entraron sus futbolistas, desconcertados porque sólo habían tenido la mitad de tiempo para calentar, Guardiola proyectó un video, que puede usted consultar en You Tube, con momentos heroicos de sus futbolistas, mezclados con escenas romanas y épicas de la película Gladiador; cuando encendieron la luz, dicen los que estuvieron ahí, el equipo estaba motivado hasta las lágrimas y en ese estado salieron los hombres de Guardiola a pasarle por encima al Manchester United.

Después de su amarga experiencia como futbolista en Italia, Guardiola recaló en Qatar, en el año 2003, en el equipo Al-Ahli y posteriormente, en 2005, fichó con los Dorados de Sinaloa en México, completando así un periplo intrascendente lejos del Barcelona, equipo al que regresó en el año 2007, luego de haber hecho un curso para convertirse en entrenador, y de recibir la encomienda de entrenar al Barça B, el grupo de canteranos aventajados que, bajo su batuta, fueron Campeones de Tercera División y después pasó lo que pasó; Frank Rijkaard,  entrenador del primer equipo, se fue arrastrado por las juergas de Ronaldinho, y Joan Laporta, Presidente del equipo, pidió a Guardiola, barcelonista de toda la vida, que se hiciera cargo; el resto es la increíble historia de un entrenador de 38 años que, después de ganarlo todo como futbolista en su equipo, regresa de entrenador y el primer año gana la Liga, la Copa y la Champions League, una temporada perfecta que difícilmente volverá a repetirse y que, tomando en cuenta la exigencia de la afición culé, si no gana cuando menos un par de títulos, le complicará la vida el año entrante.

La de Guardiola es una historia de fidelidad inquebrantable a una camiseta y a un estilo de juego, es esa historia arquetípica del hombre que con empeño y humildad, consigue comerse al mundo.

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