José Mourinho: El hombre detrás de la arrogancia

Arrogante, esa es la palabra que podría definir en un sólo vocablo a José Mourinho, esa es la imagen que el mismo portugués se ha encargado de construir a lo largo de su exitosa carrera como...
 Arrogante, esa es la palabra que podría definir en un sólo vocablo a José Mourinho, esa es la imagen que el mismo portugués se ha encargado de construir a lo largo de su exitosa carrera como Director Técnico.  (Foto: Notimex)
Ciudad de México -
  • “En el futbol lo arriesgo todo, pero en mi vida personal soy exactamente lo contrario”

Arrogante, esa es la palabra que podría definir en un sólo vocablo a José Mourinho, esa es la imagen que el mismo portugués se ha encargado de construir a lo largo de su exitosa carrera como Director Técnico del Porto, Chelsea, Inter de Milán y ahora del Real Madrid.

Sin embargo, hay otra faceta de Mou la cual lo representa cuando no está en el banquillo dirigiendo, ni tampoco cuando tiene que hablar frente a los medios de comunicación. Ese Mourinho es totalmente distinto. Como él mismo lo expresó para el diario español "El País", es “un hombre de perfil bajo. Si en el futbol lo arriesgo todo, en mi vida personal  soy exactamente lo contrario”.

En entrevista realizada por el rotativo ibérico, el portugués de 47 años nacido en la ciudad de Setúbal, se define a sí mismo como una persona ambiciosa y ganadora, pero sobre todo honesta, ya que para Mourinho ese elemento es fundamental no sólo dentro del futbol sino también en la vida misma, lo cual ha sido clave para los triunfos que ha conseguido en su corta carrera como Director Técnico.

"(La honestidad es) lo más importante de un entrenador, y quizá de un hombre"

“(La honestidad es) lo más importante de un entrenador, y quizá de un hombre. Porque cuando mi padre me lo enseñó, siendo yo un niño, él ni soñaba con que yo pudiera ser entrenador de futbol. Para ser un hombre y para traspasarlo al futbol, para ser un líder, me parece que la honestidad es lo más importante. Cometeré errores en mis decisiones, en los análisis, pero guardaré el máximo de honestidad con mis jugadores. Nunca les llegará una decisión o crítica mía por boca de otra persona.

“Siempre he tenido una relación absolutamente fantástica con mis grupos de trabajo y me parece que la culpa de esta relación es esa honestidad que mantengo con los jugadores”, manifestó.

Asimismo el actual Director Técnico merengue, cree que hoy en día los entrenadores no sólo deben tener una excelente preparación futbolística, sino también una gran educación y cultura ya que el futbolista de la actualidad es un individuo cuya idiosincrasia, costumbres y calidad de vida es muy distinta al pasado. Por lo que el entrenador debe estar preparado para poder controlar y manejar las distintas personalidades y egos de los jugadores que tenga bajo su mando.

“Hace 40 años ver a un futbolista con un libro en las manos en una concentración era excepcional; ese era un jugador que estaba muy por encima de los demás a nivel cultural. Entonces jugaban a las cartas. El mundo ha evolucionado y ahora el futbolista es muchísimo más instruido. Cuarenta años atrás, un entrenador con dos dedos de inteligencia y dos dedos de cultura tenía un dominio intelectual y cultural sobre sus futbolistas. 

"Creo que hoy un entrenador tiene que estar mucho más preparado que años atrás"

“El jugador es mucho más culto, más inteligente, es más exigente. Por eso creo que hoy un entrenador tiene que estar mucho más preparado que años atrás. Un entrenador que hoy sólo entiende de futbol es un entrenador pésimo. No puede sobrevivir. No es nada más entrenar bien, jugar bien, decidir y ganar. Es mucho más: ha de ocuparse de la gestión de los egos, de las emociones; los entornos hacen ahora nuestro trabajo mucho más complejo, muy bonito y también muy difícil”, señaló.

LA GENTE SÓLO CONOCE AL MOURINHO QUE ESTÁ JUGANDO EL PARTIDO

Por otra parte, el ex entrenador del Inter de Milán, aseguró que si bien su personalidad dentro del campo de juego y como Director Técnico refleja parte de su carácter, esa actitud egocéntrica que lo define como uno de los más antipáticos dentro del balompié en el mundo, no conforma la totalidad de la esencia de José Mourinho.

"La gente ve a un Mourinho durante noventa minutos en el campo, antes de los partidos y después, en las conferencias de prensa. Ese Mourinho está jugando el partido. Es difícil percibir a un Mourinho que no esté ya jugando el partido. En el partido estoy de pie noventa minutos, hablo con los míos, con los adversarios, con los árbitros... Estoy jugando mi partido, no salgo a hacer teatro, estoy trabajando. Las ruedas de prensa son espacios de trabajo. La gente me conoce trabajando.

"Para mí abrir mi casa es imposible, pararme por la calle con aficionados es muy difícil"

“Para mí abrir mi casa es imposible, pararme por la calle con aficionados es muy difícil... Me gustaría visitar una peña de mi club, pero ya me han dicho que son tantas que si voy a una tendría que ir a todas, así que no puedo ir a ninguna... Así que a Mourinho nadie le conoce. Le conoce la familia, los amigos y quien me conoce de verdad”, apuntó.

Se dice gustoso de la literatura de Gabriel García Márquez, pero debido a su agenda de trabajo tiene poco tiempo para leer. Su interés por la literatura y cultura en general proviene desde temprana edad, ya que su padre, José Manuel Félix Mourinho, se casó con una profesora de portugués.  Además, es un hombre dedicado a su familia, aunque la exigencia del trabajo a veces no lo permita.

"No puedo ser tan egoísta como para exigir mi propio espacio"

“Trabajo muchas horas, y cuando llego a casa me gusta estar con los míos. No puedo ser tan egoísta como para exigir mi propio espacio. Tengo que hacer cosas que les guste hacer a ellos, ver la película que le gusta a mi mujer, ir al cine y ver la película que les guste a mis hijos. El otro día estuve en Madrid, muerto de cansancio, pero mis hijos querían ir al Parque de Atracciones. Pues al Parque de Atracciones”, recalcó.

Por último, Mou señaló  que si bien está acostumbrado a ganar todo lo que se le ponga en frente con los clubes con los que ha trabajado, sabe que las derrotas son latentes y más en la esfera de alta competencia en la que él se desarrolla, por lo que refirió que para comprender las derrotas hay que pasar por ellas en reiteradas ocasiones.

“Alguna vez he pensado, después de una derrota, que afortunadamente son pocas: no debo estar triste porque en el otro vestuario hay gente que está muy feliz. Pero para pensar así tengo que perder muchas veces”, finalizó.   

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