América 1-1(2) Monterrey... Rayados terminaron con el sueño americanista

América murió en el Apertura 2009. Un gol de Humberto Suazo los sepultó en el Estadio Azteca después de que las Águilas mostraron una de sus mejores caras, se olvidaron de defenderse y decidieron...
América murió en el Apertura 2009. Un gol de Humberto Suazo los sepultó en el Estadio Azteca después de que las Águilas mostraron una de sus mejores caras, se olvidaron de defenderse y decidieron proponer, ir al frente.
 América murió en el Apertura 2009. Un gol de Humberto Suazo los sepultó en el Estadio Azteca después de que las Águilas mostraron una de sus mejores caras, se olvidaron de defenderse y decidieron proponer, ir al frente.  (Foto: Notimex)
Estadio Azteca, ante una mala entrada -
  • Favor de actualizar flashplayer

(Video: Isaac Castro)

Salvador Cabañas pudo ser el héroe, pero falló claramente en dos ocasiones

  • Vucetich y los Rayados se perfilan con firmeza rumbo a una nueva corona
  • América murió en el Apertura 2009. Un gol de Humberto Suazo los sepultó en el Estadio Azteca después de que las Águilas mostraron una de sus mejores caras, se olvidaron de defenderse y decidieron proponer, ir al frente, soltar el freno de mano y buscar golear a unos Rayados que tenían la ventaja parcial, pero al final el global quedó 2-1 a su favor.

    El equipo de Jesús Ramírez desdobló a su ofensiva, buscó la portería de Jonathan Orozco desde el primer minuto y mantuvo así las esperanzas vivas de su afición. Sin embargo aquellos hombres que se convirtieron en sus salvadores en los momentos difíciles, terminaron por fallar cuando no había lugar para errores.

    Las Águilas perdonaron, erraron en el último disparo y pese a que lograron ponerse 1-0 en el marcador con un gol de Salvador Cabañas, por la vía penal, sufrieron por la falta de contundencia, y al 79’ Suazo los mató al fusilar a Guillermo Ochoa.

    América dejó dos años sin Liguilla pero entró para ser sólo un equipo más, pues el gran objetivo de ser campeón quedó en el camino. Monterrey firme y convencido, dedicándole la Liguilla a Antonio De Nigris, quien se convirtió en una leyenda tras su deceso, se instaló en las Semifinales y ahora sólo espera rival.

    EL PARTIDO

    El script marcaba que América tenía que salir a atacar y comerse al mundo en la búsqueda de una Semifinal. Monterrey tenía el marcador a su favor, con el 1-0 le bastaba para seguir y dejar a las Águilas con un sueño truncado. Los dirigidos por Jesús Ramírez necesitaba proponer, encontrar en su gente de ofensiva las respuestas necesarias para dejar atrás los Cuartos de Final; sin embargo, lo mostrado en los encuentros anteriores dejaban ver a un América que cuidaría las formas y se olvidaría de proponer, por lo menos los primeros minutos, hasta que tuviera el control del juego.

    Sin embargo, un remate de Juan Carlos Valenzuela al minuto 4 marcó la pauta de lo que sería el América en el partido de vuelta de los Cuartos de Final; el remate lo detuvo Jonathan Orozco y evitó el gol de manera magistral, pero lo que había dejado la jugada, era una idea clara del potencial que las Águilas estaban dispuestas a mostrar.

    El América sacó las garras desde ese instante, se dedicó a mover el balón, controlar el medio campo y tener profundidad con la velocidad de Rosinei, Beausejour, Montenegro y Esqueda. Sus embates comenzaron a tener continuidad, al minuto 10 llegó "Rolfi" al área y sacó un disparo que se fue apenas cruzado, hasta el 32’ el Monterrey volvió a temer; Pável disparó con potencia obligando a Orozco a mandar el balón a tiro de esquina con los dos puños.

    Otra vez al 37' América estuvo cerca con un remate de cabeza por conducto de Daniel Montenegro, que el arquero regio alcanzó a enviar a tiro de esquina. El partido no era el vaivén prometido por los regios, ni siquiera se acercaba a lo que los dirigidos por Víctor Manuel Vucetich habían prometido, el espectáculo lo estaba dando el América, llevado por esa necesidad imperiosa de conseguir el gol.

    En la tribuna, el éxtasis se reflejaba, las Águilas estaban luchando por un sueño, y su afición se lo agradecía, mientras la de Monterrey pedía que sus regios pusieran "huevos, Rayados pongan huevos".

    El sueño que tanto persiguió el Águila desde los primeros segundos se consumó cuando Salvador Cabañas puso el esférico en el manchón de penal después de que Felipe Baloy cometiera un gran error.

    El zaguero, en su afán de despejar un balón que estaba en el área, golpeó a Juan Carlos Valenzuela por detrás y Marco Antonio Rodríguez, árbitro del partido, no dudó en sancionar con la pena máxima.

    Salvador acomodó el balón y le pegó sin mucha fuerza, colocando el esférico al centro, cuando el arquero se había vencido hacia su derecha. América consiguió el gol que lo ponía en la Semifinal, ahora sólo tenía que esperar a que el tiempo volara tan rápido como sus propios sueños.

    Entonces, y sólo hasta el gol de Salvador, Monterrey reaccionó, intentó pujar con fuerza para llegar hasta los linderos del área custodiada por Guillermo Ochoa, pero la más clara que tuvo fue al 59’ cuando en un centro de Diego Martínez, Osvaldo Martínez intentó el disparo en el área, pero cuando conectó con el esférico, Valenzuela barrió correctamente y salvó a los de Coapa.

    América decidió cuidarse, echarse ligeramente hacia atrás y volver a su estilo ofensivo por la vía del contragolpe. Así Salvador Cabañas se encontró con la que pudo matar, el paraguayo condujo hasta llegar al área, Orozco le salió a achicar justo a tiempo y mandó el disparo de Salvador a tiro de esquina, dándole así un rayo de fe y esperanza a su equipo.

    Monterrey no estaba muerto, Orozco así se los hizo saber. Entonces ese silencio que se puede percibir cuando se está entre muertos, se sintió en el Azteca. Baloy mandó el balón al área, De Nigris la bajó, la pelota pegó en Valenzuela y le quedó a Suazo quien fusiló sin miramientos a Guillermo Ochoa al minuto 79’.

    América estaba muriendo en el peor momento, y aunque intentó revivir cuando Cabañas se lanzó de palomita al minuto 82, el balón se fue por un costado negándose a entrar en la red. La desesperación comenzó a invadir a los de Coapa, Jesús Ramírez se fue expulsado y el equipo ya no encontró respuestas pese a que terminó encima de Monterrey, la contundencia fue su gran pecado.

    EL ARBITRAJE

    Bastante bueno de Marco Antonio Rodríguez. La jugada del penal americanista era confusa pero buscó la mejor ubicación y la resolvió con acierto. Llevó el juego con tranquilidad, dejando la calentura a los jugadores y expulsó a Jesús Ramírez, tal vez de forma un tanto rigorista, pero con el espíritu de evitar mayores roces en el campo.

    Newsletter MT
    Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
    No te pierdas
    ×