Murió Don Carlos Iturralde, único yucateco que ha jugado en el Tri, técnico,...

La prensa y la familia futbolística yucateca reaccionaron con pesar tras la muerte, ocurrida ayer, de Carlos Iturralde Rivero, el mejor futbolista local de la historia y quien fue conocido como un...
 La prensa y la familia futbolística yucateca reaccionaron con pesar tras la muerte, ocurrida ayer, de Carlos Iturralde Rivero, el mejor futbolista local de la historia y quien fue conocido como un auténtico caballero dentro y fuera de las canchas.

MEDIOTIEMPO | Redacción2 de Agosto de 2004

La prensa y la familia futbolística yucateca reaccionaron con pesar tras la muerte, ocurrida ayer, de Carlos Iturralde Rivero, el mejor futbolista local de la historia y quien fue conocido como un auténtico caballero dentro y fuera de las canchas.

Hoy, los tres periódicos de circulación local, "El Diario de Yucatán", "Por Esto!" y el "Mundo Al Día", publicaron la noticia del fallecimiento de Iturralde Rivero, a los 78 años, en la Ciudad de México, a donde regresó a mediados de la década pasada por deseo de su esposa, Carmelita Loría de Iturralde.

Asimismo, diversos integrantes de la familia futbolística local quienes hicieron públicas sus condolencias a su familia y que lo recordaron como un personaje significativo de las canchas, pero también como un hombre caballeroso y amable en exceso lo que incluso lo perjudicó en su tránsito por este deporte.

"Carlos era un gran hombre, una muy buena persona, pero por eso mismo no tuvo la misma suerte como entrenador de fútbol, era demasiado bueno y muy ético", comentó en alguna ocasión el también extinto e igualmente bien recordado periodista capitalino, Pedro Delgado de la O.

Y es que "Don Carlitos", como era tratado en Yucatán por propios y extraños que venían a jugar fútbol de otras partes del país, era lo más cercano a un dechado de virtudes.

Hijo de un ex gobernador yucateco y residente, al parecer forzado por causas políticas en Europa durante su niñez, donde tuvo su primer contacto con el fútbol, Iturralde Rivero tuvo quizá en su carácter y su bonhomía su principal obstáculo para trascender en un ámbito en el que ser bueno era, paradójicamente, algo malo.

Esto se patentizó hace 15 años en la localidad jalisciense de Ayotlán, donde tras ir ganando por un gol en el marcador global en el juego de vuelta de la gran final de la Tercera División, dejó ir el triunfo a unos segundos de la coronación.

"Ya hasta le habían puesto el cintillo con el nombre de Mayas de Yucatán al trofeo", comentó en alguna ocasión Manuel "Quick" Guerrero, integrante de ese equipo, recordado por ese triste, y futbolísticamente trágico episodio de Ayotlán.

Cuando ya el árbitro veía su reloj para marcar el final y pese a estar sujetos a un tremendo, incesante acoso en la cancha del Ayense y en las tribunas de sus aficionados, "Don Carlitos" no dispuso estrategia especial alguna para sacar de ritmo al rival, o para interrumpir el juego y propiciar el triunfo, la coronación y el ascenso a la entonces Segunda División Nacional.

Pese a las solicitudes de su directiva, de los yucatecos que hicieron el viaje y de sus jugadores que, no obstante lo obedecieron, Iturralde prefirió esperar el tiempo de compensación que el árbitro dispuso y el resultado fue, el empate del Ayense en el último segundo, los tiempos extras y la serie de tiros penales que los yucatecos perdieron, por lo que se tuvieron que conformar con el subcampeonato y el pase a la Segunda B.

Fue un año funesto para el deporte yucateco pues los Mayas perdieron la final de Tercera, los Venados de Yucatán, la de Segunda y los Leones de Yucatán, la final de la Liga Mexicana de Béisbol.

"En verdad fue algo tan triste, que todos, hasta el más macho venía llorando en el camión de regreso", recordó "El "Quick", actual vendedor de artículos de importación en el centro de Mérida.

Ex jugador del América, de las Chivas del Guadalajara, del Necaxa y del Atlante, entre otros clubes, Carlos Iturralde ha sido, hasta ahora, el único yucateco en ingresar la Selección Nacional, aunque para su mala suerte, una fisura en una rodilla le impidió jugar la Copa del Mundo de 1950 en Brasil.

El estadio más grande y más conocido de la Península de Yucatán, lleva su nombre y está ya próximo a cumplir 20 años.Sobre su grama han jugado entre otros, verdaderos astros del balompié mundial como Paolo Rossi, José Dirceu Guimaraes, Francois Omam Biyik, Juan Román Riquelme, Julio César Uribe y Rafael Márquez, entre otros.

Amante del contacto y la comunicación con el hombre, Iturralde Rivero incursionó en el periodismo donde publicó durante algunos años, cada martes, una columna en un desaparecido periódico local, la cuál, por su forma de ser, caía a veces en el género de crónica social.

De muchos es conocida su trayectoria, pero el mismo se encargó de que no trascendiera un capítulo que fue sin duda su más grande aportación al futbol mexicano y en especial a los Pumas de la UNAM.

A mediados de los 70ïs, el ahora fallecido hombre de futbol contrató para la Universidad Nacional Autónoma de México, de la que fue entrenador esa misma década a un jovencito que poco después fue conocido como "El Niño de Oro" y posteriormente como el futbolista mas famoso de México: Hugo Sánchez Márquez.

En su tienda de deportes que tenía en el edificio "Sabrina Maya" en la avenida Reforma de esta capital, Iturralde Rivero guardaba con cariño, enmarcada, una postal que el propio Sánchez, en agradecimiento, le envió desde Francia a donde fue representando a México en la que quizá fue su primera salida internacional a un torneo.

La postal tenía palabras de agradecimiento y venía firmada con la palabra Hugo, en tinta negra, asunto del que pocos supieron pues a él no le gustaba mencionarlo y mucho menor presumirlo.

Incluso, en una ocasión regañó a un reportero de su periódico que hizo alusión a ese hecho en el cuerpo de una nota, en la cual su editor decidió titular, sin consultarle, con palabras textuales, "Yo descubrí a Hugo Sánchez": Carlos Iturralde.

Carlos Iturralde logró escribir dos libros y pasó, finalmente, sus últimos años en la capital mexicana donde alcanzó su esplendor profesional, aunque nunca dejó de reconocer que hubiera deseado volver a morir a Yucatán.

Ello, entre otras cosas, por la tranquilidad de su tierra natal y por el contraste con el Distrito Federal en donde fue despojado con lujo de violencia, siendo ya un hombre senecto, de un vehículo a las puertas de su domicilio.

Finalmente, y como parte de su último deseo, sus cenizas llegarán en breve a Mérida donde serán objeto de una ceremonia de parte de todos quienes conocieron, estimaron y aprendieron a respetar a un hombre fuera de serie y quien es un ejemplo a seguir incluso para aquellos que no tuvieron la fortuna de conocerlo.

Sirva esta nota de humilde homenaje de mediotiempo.com a un grande del futbol mexicano, Carlos Iturralde.

[mt] 

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