- El guaraní cumple un mes de haber recibido un impacto de bala en la cabeza
- En lo físico su recuperación es extraordinaria, los problemas que hoy presenta son cognoscitivos
- Su agresor, el "JJ" se convirtió en un fantasma
"Jálale, jálale", fueron las últimas palabras que salieron de la boca de Salvador Cabañas antes de que una bala entrara a su cabeza disparada por José Jorge Balderas. Eran las 5:18 de la mañana del lunes, el delantero de las Águilas había llegado a las 2 de la mañana al centro nocturno conocido como el Bar-Bar con su esposa María Alonso Mena y su cuñado, Amancio Rojas. Había pedido dos botellas de whisky para disfrutar de la noche. Salvador se levantó de su mesa, que estaba a un costado de la pista, y junto con su esposa se dirigió al baño del lugar, en la entrada de los sanitarios se separaron y la vida de Cabañas comenzó a tomar un rumbo diferente. Favor de actualizar flashplayer