Monterrey 3(5)-0(3) Santos… La Pandilla es el nuevo Campeón de México

La gallardía del Monterrey apareció a la hora buena y el equipo albiazul logró la noche soñada al coronarse ante su gente goleando 3-0 a Santos en el duelo de vuelta de La Final.
Cuarta estrella regia.
 Cuarta estrella regia.
Estadio Tecnológico ante un lleno -
  • Víctor Manuel Vucetich es el “Rey Midas”, ya que sumó su quinta Final ganada

La gallardía del Monterrey apareció a la hora buena y el equipo albiazul logró la noche soñada al coronarse ante su gente goleando 3-0 a Santos en el duelo de vuelta de La Final.

No hubo más que un equipo en la cancha y el conjunto regio arrolló a unos Guerreros con un rostro inexplicable, que renunciaron a su esencia ofensiva, para dar vuelta al resultado de 3-2 de la ida y conseguir el cuarto título en su historia.

La Pandilla con paciencia, contundencia y solidez, se consagró como el Coloso del Norte del país y se llevó su tercer título en sólo siete años, enmarcando la era de FEMSA al frente de la institución.

Humberto Suazo en dos ocasiones y José María Basanta marcaron los goles de La Pandilla que jugó por nota y logró lo que nadie en la Liguilla, dejando en cero a la ofensiva Lagunera.

El resultado acabó una vieja maldición en la casa albiazul, que no había visto la vuelta de Campeón desde 1986 y ligaba tres Finales perdidas al hilo ante su público. Al contrario, extendió la maldición del Santos, que nunca se ha coronado en patio ajeno.

El contraste entre Víctor Manuel Vucetich y Rubén Omar Romano se remarcó de forma dramática. El Rayado ganó su quinta Final disputada, mientras que Romano se mantuvo sin título en su cuarta experiencia por la Copa, segunda en este 2010.

La capital de Nuevo León enloqueció con la Copa que se cargó para el que más la quiso y el que demostró el mejor futbol en la campaña y en la Liguilla.

EL PARTIDO

Las dudas se esclarecieron del entorno del Monterrey. El cuadro de La Sultana sacó todo lo que se había guardado en la Liguilla para pasarle por encima al cuadro Santos, que no llegó jamás a la cita por el título.

Vucetich le apostó a la misma fórmula que utilizó en la ida, con cinco defensas, tres volantes y dos delanteros, aunque ahora con una marcada tendencia ofensiva, con hambre de ponerle la cuarta estrella a su escudo.

Así se orquestó un bombardeo tempranero a la meta rival, evidenciando quién tenía más deseos de llevarse la Copa.

Al minuto 4 Suazo se encontró un balón en el área y reventó el travesaño, en el primer aviso de lo que pasaría más tarde.

Los Guerreros, ya con Felipe Baloy de vuelta, jamás lograron acertar en la marca y sufrieron para tomar la distancia al conjunto de casa, que se dio gusto pisando el área Albiverde.

Al 6’ Aldo desbordó por la izquierda y le dejó el balón a Suazo en el área chica para que el chileno volviera a disparar a quemarropa y Oswaldo Sánchez salvara de forma milagrosa.

Rayados se veía superior, pero recibió avisos por excesos de confianza como al 16’, cuando Davino le retrasó el balón a Orozco y Benítez lo ganó para disparar con el marco abierto, pero falló el gol que pudo cambiar la historia.

Sólo a eso aspiraban los Laguneros, a un balón largo para explotar el 4-2 global, cazando los rebotes vía Quintero y Benítez.

Monterrey siguió construyendo y al 24’ Neri puso un centro venenoso por la izquierda a la entrada de Aldo para fusilar, pero el delantero, barriéndose remató por encima del travesaño.

Ya estaba claro el libreto del partido y la justicia apareció al 29’, cuando Aldo de Nigris retuvo el esférico en la media luna y retrasó a la entrada del “Chupete”, quien con un zapatazo de pierna derecha perforó la meta Oswaldo Sánchez a primer palo, en el 1-0 que hizo explotar el estadio y marcaba el 3-3 global.

Así concluyó el primer tiempo y los dos equipos bajaron el riesgo a la ofensiva, dedicándose a trabar el duelo en medio campo.

No se daba olor a peligro más que cuando Quintero y Benítez perseguían balones largos, aunque la zaga regia se fajó para evitar sorpresas.

Rayados estaba a la caza de la diferencia en balones parados y al 72’ encontró la recompensa, cuando en un tiro de esquina de Neri Cardozo, su paisano José María Basanta se alzó entre toda la zaga como un gigante para cabecear al ángulo con potencia, en el 2-0 que enfilaba a la gloria.

Hasta entonces Santos se dio cuenta que debía recurrir a lo que mejor sabe, la ofensiva, y Romano mandó al campo a Ludueña y “Chato” Rodríguez por Figueroa y Morales, corriendo los riesgos que nunca aceptó para proponer desde el inicio.

El argumento estaba dado para el contragolpe de los regios, y al 85’ Ayoví encontró el cerrojazo a la obra, en una jugada donde destroncó a la zaga y le abrió a Suazo para que se quitara a Baloy enfilara al marco, y no perdonara venciendo de zurda a Oswaldo, en el 3-0 que obligaba a Santos a meter dos goles para el alargue.

El Guerrero estaba herido de muerte y comenzó a bajar los brazos en el campo, siendo presa de un Monterrey que se encargó de matar los últimos minutos.

El silbatazo de Armando Archundia hizo eco en todo el país y La Pandilla se vació en un festejo monumental, que esperó 24 años para volver a casa.

EL ARBITRAJE

Armando Archundia se despidió con un trabajo regular. Primero al 7’ le marcó un fuera de lugar inexistente a Humberto Suazo, quien de forma limpia le robó un balón al portero Oswaldo Sánchez y por ende le anuló ese gol.

Después al 13’, le perdonó el cartón preventivo a Jesús Zavala luego de propinarle una patada en el rostro a Christian Benítez.

A los 72 minutos en el saque de esquina que cobró Neri Cardozo y que derivó en el 2-0 de los Rayados, da la impresión que el esférico estaba fuera de la zona y nunca se percató.

Al 85’ no se atrevió a sacarle la segunda tarjeta amarilla a Aldo de Nigris luego de que éste derribó a Daniel Ludueña afuera del área visitante.

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