El partido que marcó a Tigres, 15 años después

Eran las 2 de la tarde del domingo 24 de marzo de 1996. La escena en la cancha de Volcán tenía un aire trágico. En las inmediaciones del área los jugadores de Monterrey se abrazaban por un triunfo...
Eran las 2 de la tarde del domingo 24 de marzo de 1996. La escena en la cancha de Volcán tenía un aire trágico. En las inmediaciones del área los jugadores de Monterrey se abrazaban por un triunfo más, mientras el bando de Tigres sufría la derrota.
 Eran las 2 de la tarde del domingo 24 de marzo de 1996. La escena en la cancha de Volcán tenía un aire trágico. En las inmediaciones del área los jugadores de Monterrey se abrazaban por un triunfo más, mientras el bando de Tigres sufría la derrota.  (Foto: Notimex)
Monterrey, Nuevo León, México -
  • Se cumplen tres lustros del Clásico del descenso
  • Detonó cambios en la UANL y delineó la rivalidad entre instituciones

Eran las 2 de la tarde del domingo 24 de marzo de 1996. La escena en la cancha de Volcán tenía un aire trágico. En las inmediaciones del área los jugadores del Monterrey se abrazaban por un triunfo más en su historia, mientras en el bando de Tigres sufrían una de las derrotas más dolorosas de sus vidas. En el círculo central, el emblema universitario, Robert Dante Siboldi, bajaba el rostro entre las rodillas y rompía en llanto. Las banderas azul y blanco ondeaban triunfales en las tribunas, mientras decenas de aficionados de amarillo lloraban desconsolados detrás de la portería sur. El viejo marcador electrónico del estadio lo dictaba todo: Tigres 1, Visitante 2. La peor pesadilla en la vida de un aficionado tomaba forma. La UANL perdía la categoría, y nada menos que a manos del acérrimo rival. Era el desenlace del Clásico 51, que marcó el descenso de Tigres a Segunda División. De esa batalla hoy se cumplen 15 años, y escribió un punto clave para la historia del futbol regiomontano. Después de aquel partido, Tigres reformó totalmente su estructura, para pasar por primera vez en tres décadas a manos de la iniciativa privada. Rayados delineó la rivalidad con su adversario, escribiendo una de las máximas afrentas que puedan darse entre las instituciones. La jornada 32 de aquel torneo 1995-96 marca un parteaguas en la vida de las aficiones de la Sultana, justo hoy a tres lustros de distancia. Tigres llegaba al compromiso dependiendo de un auténtico sueño para salvar su permanencia. El equipo inició el año en el fondo de la tabla porcentual, 13 puntos debajo de Puebla y Morelia. La campaña había sido positiva, pisando incluso terrenos de Liguilla, pero la misión de salvación se comprometió de nuevo al final. “Uno había asumido el compromiso sabiendo a lo que se iba a enfrentar, pero la distancia con los equipos que estaban arriba de nosotros era abismal, estábamos hablando de siete juegos de diferencia que nos llevaban los demás, y no se pudo recuperar ese puntaje”, recuerda Víctor Manuel Vucetich, actual técnico rayado que fue llamado para dirigir el barco felino. “Creo que la campaña fue espectacular, hubo momentos muy gratos, como el campeonato de Copa, como el haber hecho 38 puntos… pero no haber logrado lo que se pensaba, pues nos dejó con esa amargura”. A media semana, el equipo había perdido 1-0 con gol de último minuto visitando a los Tecos y estaba herido de muerte. De cara a la antepenúltima jornada, ahora su vida dependía de un milagro, al estar cinco unidades debajo del Morelia faltando seis por disputarse. El descenso aquel entonces se marcaba con un sistema de 2 puntos, mientras que la campaña estrenaba el formato de tres unidades por victoria. Así, Tigres requería sumar seis puntos en el cierre, y que Morelia en sus últimos tres partidos máximo sumara uno. La caída era inminente. Pero la esperanza –o la ignorancia- seguía cegando a muchos hinchas felinos, que se rehusaban a creer que dejarían el máximo circuito. Al minuto 18 Omar Arellano sembró la ilusión. Tras una gran jugada de Marco Antonio ‘Chima’ Ruiz por la izquierda, el volante de contención hizo un cambio de ritmo y centró en el área chica, pero la pelota fue desviada y se anidó a primer palo venciendo a Rubén Ruiz Díaz. Pero poco duró el gusto. Tras un desborde del argentino Raúl Aredes, Sergio Verdirame empalmó una volea a segundo palo que puso el 1-1 al 23’. Tigres dejó de concentrarse y dos minutos después recibió el golpe mortal. Al 25’ Luis Miguel Salvador levantó el esférico y lo prendió de media vuelta para sorprender a Siboldi, en el gol que dictaba sentencia. Fue la confusión. Tigres se volcó en deseos pero perdió todo orden en el campo. Monterrey fue inteligente y creó al menos ocho opciones claras para liquidar, pero falló contragolpes que parecían condescendientes. Con el 2-1 en el aire y pocos minutos en el reloj, Siboldi aumentó el dramatismo subiendo a rematar en un balón parado. No pudo ser el héroe. “Fue un momento duro, desgraciadamente perdimos ese Clásico en nuestra casa y descendimos; fue una tristeza enorme para nosotros y para la afición, queríamos lograr el objetivo que era salvarnos, pero no pudimos”, mencionó en la época actual Siboldi, preparador de porteros del Monterrey. El silbatazo de Arturo Brizio decretó el final, y comenzó el festejo de unos, y la desolación de otros. Algún bromista enmarcó el retrato en el sonido local con las notas de la canción “Se fue” de Laura Pausini, que en ese momento dominaba las listas de popularidad. “Me impactó mucho cómo la gente lloraba en la tribuna”, señala Arnulfo Tinoco, líder de la defensa auriazul en esa etapa. Fue una gran impotencia de nosotros por no lograr el objetivo, pero ver la afición cómo sufrió, ahí fue el derrame. Fue lo que rompió con todo, estábamos descendidos y me impactó mucho cómo lo sufrieron”. Así se escribió la historia que desencadenaría una transformación total para los universitarios, que tras bajar un año a la recién creada Primera A volvieron de la mano de Sinergia Deportiva, empresa que se creó meses después de la gesta del 24 de marzo. Algunos personajes claves ROBERT DANTE SIBOLDI En 1996: Era el emblema felino y el único jugador al que nadie le reprochaba nada. Recibió los goles del descenso, pero sin margen para evitarlos. Fue la imagen de la derrota llorando en el círculo central. Actualmente: Es el preparador físico del Monterrey, bajo la confianza de Víctor Manuel Vucetich. OMAR ARELLANO En 1996: Fue el contención del equipo y el que ganó la carrera por la titularidad. Marcó el último gol de la esperanza para Tigres. Actualmente: Es entrenador de Primera División, y su última experiencia fue con el Necaxa el torneo pasado, cesado para la llegada de Daniel Brailovsky. REYES TAMEZ GUERRA En 1996: Era el rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y el máximo dirigente de Tigres. Actualmente: Continúa en la función pública, ahora como diputado del partido Nueva Alianza. Fue Secretario de Educación Pública en el gobierno de Vicente Fox. LUIS MIGUEL SALVADOR En 1996: Fue el delantero rayado que puso el último clavo al ataúd felino con el 2-1 que marcó la voltereta. Actualmente: Es presidente deportivo del Monterrey, siendo parte de la época de oro de la institución. JESÚS ARELLANO En 1996: Era la promesa rayada que empezaba a consolidarse, y vivía su tercer año en Primera División. Actualmente: Es el único jugador de aquel Clásico que se mantiene en activo, igualmente bajo la playera del Monterrey. JOSÉ MANUEL DE LA TORRE En 1996: Llegó como refuerzo para buscar aportar experiencia a un plantel de muchos rostros nuevos, pero no pudo figurar y acabó en la suplencia. Actualmente: Es el técnico de la Selección Mexicana iniciando el proceso rumbo al Mundial de Brasil. GUILLERMO LARA En 1996: Fue Presidente de Tigres al inicio de la campaña del descenso, configurando la plantilla que dirigió Vucetich. Salió por presiones de la FMF a mitad del calendario. Actualmente: Sigue siendo promotor de jugadores, aunque su relación con la FMF ha mejorado, y ahora organiza giras de la Selección Mexicana.

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