El título que abrió una era para Rayados

La final del Clausura 2003 trajo para el Monterrey no sólo su segunda estrella en el escudo, sino una mentalidad ganadora a la institución, que desde hace ocho años experimenta un cambio al...
La final del Clausura 2003 trajo para el Monterrey no sólo su segunda estrella en el escudo, sino una mentalidad ganadora a la institución, que desde hace ocho años experimenta un cambio al protagonismo del futbol mexicano.
 La final del Clausura 2003 trajo para el Monterrey no sólo su segunda estrella en el escudo, sino una mentalidad ganadora a la institución, que desde hace ocho años experimenta un cambio al protagonismo del futbol mexicano.  (Foto: Notimex)
Monterrey, Nuevo León -
  • Se cumplen ocho años del segundo campeonato del Monterrey
  • El cuadro regio suma desde entonces seis finales, para tres títulos de Liga y uno de Concacaf

Un paréntesis exitoso se abrió para el Monterrey hace ocho años, justo el 14 de junio del 2003. La Pandilla, hasta entonces con pocos resultados en torneos cortos, se proclamó campeón de Liga por segunda ocasión, en el inicio de una gran etapa que sigue extendiéndose hasta la época actual.

La noche de aquel sábado quedó inmortalizada para la capital de Nuevo León cuando el conjunto albiazul apostó a la resistencia para traerse un 0-0 de Morelia, redondeando la serie por el título con un global de 3-1, que le permitió festejar en el estadio Morelos, y enloquecer a la mitad de la Sultana del Norte.

Cuatro días antes, en el Tec, Monterrey había sentenciado la eliminatoria al imponerse 3-1 con goles de Walter Erviti, Guillermo Franco y Héctor Castro. El descuento lo había anotado Adolfo Bautista, el artífice de la ofensiva purépecha en sociedad con el chileno Reinaldo Navia.

Fue por eso que la generación albiazul, compuesta por hombres como Jesús Arellano, Alex Fernandes, Pablo Rotchen, Ricardo Martínez, Flavio Rogerio, Luis Ernesto Pérez, Juan de Dios Ibarra, Omar Avilán, Paulo César Chávez, Ismael Rodríguez, Elliot Huitrón, Daniel Román, Tomás Banda y Jesús Mendoza, entre otros, dio una demostración de empuje, secando contra los pronósticos a la artillería michoacana.

El timonel rayado era el argentino Daniel Passarella, quien en su segundo torneo en México afianzó la confianza de la directiva, en una de las apuestas más grandes que ha tenido el club en la era de FEMSA.

A ocho años de distancia, la relevancia de este título va más allá de la conquista, valiosa por sí misma. Monterrey se ha vuelto un constante invitado a las Finales, y uno de los equipos más ganadores a partir de esta fecha.

En voz de los protagonistas, ese título significó el golpe de fe que hoy tiene a Rayados con cinco finales en los últimos ocho años, de las que han derivado tres estrellas, además de un título de la Copa de Campeones de Concacaf.

“Se llegó a conjuntar un equipo con grandes futbolistas, con mucha hambre, con mucha determinación, son de las cosas que nunca se olvidan”, menciona Juan de Dios Ibarra, uno de los dos jugadores que sobreviven en la plantilla actual de aquella batalla ante Monarcas.

“Fue mi primer campeonato. De ahí en adelante Monterrey consiguió cosas importantes, llegó a varias finales. Fue el inicio de una nueva era del Monterrey, una era de estar peleando los primeros lugares”, agrega.

El final de la batalla fue trepidante. Morelia, dirigido por Rubén Omar Romano, disputaba su segunda final al hilo, esta vez con la ventaja de de cerrar en casa, lo que parecía ser un hándicap determinante.

Elementos como Moisés Muñoz, Jorge Almirón, Javier Saavedra, Darío Franco, Carlos Adrián Morales, Mario Ruiz, y Roberto Palacios fueron el reflejo de una embestida furiosa para ir por la igualada, pero toparon con una muralla azul y blanco que impidió inclinar la balanza al lado contrario.

El silbatazo de Marco Antonio Rodríguez hizo eco en el Cerro de la Silla, y la tensión dio paso a la escena festiva, con el contraste del sufrimiento local. Reinaldo Navia quiso golpear a Rotchen por la forma de marcarlo, mientras Passarella, tras felicitar a la banca, corrió eufórico alzando los brazos a la tribuna, para fundirse en un gesto único con la barra de La Adicción.

Jesús Arellano, capitán y emblema de la escuadra, alzó la Copa de súbito, y la Sultana del Norte se pintó de azul y blanco, con decenas de miles de aficionados abarrotando el aeropuerto a la espera de los ídolos. Esa escena festiva, de la que sólo permanecen en el equipo actual Luis Pérez y Juan de Dios Ibarra, se ha vuelto recurrente gracias a la semilla de mentalidad que se plantó ese sábado con la segunda estrella en el escudo.

OCHO AÑOS DESPUÉS...

LUIS ERNESTO PÉREZ 2003: Vivió su primer torneo en el equipo, volviéndose el motor del plantel desde su arribo. Hoy: Es el capitán del Monterrey, y el jugador activo con más torneos en la institución.

JESÚS ARELLANO 2003: Fue el ícono del título. El capitán rayado jugó uno de sus torneos más regulares, cargando anímicamente al plantel rumbo a la Copa. Hoy: Acaba de anunciar su retiro, y prepara su juego de homenaje el próximo mes de julio.

DANIEL PASSARELLA 2003: Tomó su segundo torneo con Rayados, encumbrándose en México con el título del Clausura. Hoy: Es el presidente del River Plate de Argentina

GUILLERMO FRANCO 2003: Se destapó como goleador e ídolo de la afición rayada, siendo clave en la Liguilla del campeonato. Hoy: Juega en el Vélez Sársfield, y ha perdido adeptos con los regios por no concretarse su regreso en varias oportunidades.

ALEX FERNANDES 2003: Fue el refuerzo más importante del Monterrey en aquel Clausura, convirtiéndose en un referente de la ofensiva. Hoy: Se retiró del futbol en el 2007, aunque juega torneos de futbol de playa en su natal Brasil.

HÉCTOR CASTRO 2003: Fue el punto de equilibrio del cuadro de Passarella, y marcó con aplomo el penalti que puso el 3-0 momentáneo en la Final. Hoy: Juega para los Leones Negros en la Liga de Ascenso.

DARÍO FRANCO 2003: Era el capitán y líder de la defensa del Morelia, cometió el penalti para el 3-0 rayado. Hoy: Acaba de ser destituido de la dirección técnica del equipo San Martín de San Juan, de Argentina.

RUBÉN OMAR ROMANO 2003: Vivía su segunda final consecutiva, siendo uno de los estrategas más prometedores en México. Hoy: Suma la marca de más finales perdidas en México, con cuatro, y acaba de firmar para dirigir al Atlas.

JAVIER SAAVEDRA 2003: Jugó uno de sus torneos más importantes, letal por la banda derecha del Morelia, aunque sin poder figurar en la Final. Hoy: Juega para el Irapuato en Liga de Ascenso, y posee el record de más finales perdidas en Primera División para un jugador en México, con cinco.

ADOLFO BAUTISTA 2003: Perfilaba como un crack mexicano, teniendo uno de sus mejores torneos en la Liga con 11 goles en aquel Clausura. Dio esperanza a Morelia al marcar el descuento en la Final de Ida ante Rayados. Hoy: Es un símbolo de caída, teniendo varios años sin figurar, y acaba de enrolarse en los Gallos Blancos, una de las transferencias de más morbo en el pasado draft.

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